La presencia del CJNG en Puebla quedó confirmada con la detención de Diego N., vinculado a un vehículo calcinado en el Periférico. “Los Rojos” operan en la Mixteca con Oaxaca, mientras el huachicol se extiende en la Sierra Norte. La SSP mantiene operativos de contención en los límites con Guerrero, Oaxaca y Morelos.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — La guerra por el control de las rutas criminales en Puebla no se libra solo dentro del estado. Los límites con Guerrero, Oaxaca y Morelos son el escenario de una disputa que involucra a grupos criminales de alcance nacional y local, y que las autoridades intentan contener con operativos permanentes y mesas de inteligencia especiales. La detención de Diego N., señalado como integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), confirmó que el grupo más sanguinario de México ya tiene presencia en Puebla, mientras que “Los Rojos” operan en la Mixteca y el robo de combustible se mantiene como un negocio ilegal que alimenta a múltiples células criminales.
El caso de Diego N., detenido el 3 de julio de 2026 en un operativo de la Secretaría de Marina (SEMAR), la SSP y la Fiscalía General del Estado (FGE), fue el primer indicio público de la presencia del CJNG en Puebla. El detenido viajaba en un vehículo relacionado con el automóvil incendiado el 22 de junio en el Periférico Ecológico, en cuyo interior fueron hallados restos humanos. Durante su captura, las autoridades aseguraron un arma de fuego, cartuchos útiles y envoltorios con droga. La narrativa del CJNG en Puebla está vinculada a una disputa territorial que, según el secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez González, también involucra a la Familia Michoacana y a grupos locales como Los Toscano.
En el límite con Oaxaca, el grupo “Los Rojos” es el actor criminal predominante, con presencia documentada en la Mixteca poblana y en el estado vecino. Sánchez González confirmó que se mantiene un operativo permanente con Oaxaca para combatir el robo de transporte y la incursión de este grupo en territorio poblano. El caso de la presidenta municipal de Acatlán, Guadalupe Bárcenas, quien denunció amenazas de “Los Rojos”, es el ejemplo más claro de cómo este grupo criminal intenta desestabilizar gobiernos locales para extender su dominio. En Guerrero, la SSP instaló un destacamento en Ixmiquilpan tras las amenazas contra su presidenta municipal, logrando contener la violencia que, desde ese estado, intentaba filtrarse a Puebla.
La guerra del huachicol tiene su epicentro en la Sierra Norte, donde municipios como Chignahuapan y Ahuazotepec ocupan el primer lugar en extracción ilegal de combustible en el estado. En junio, un operativo en Chignahuapan con presencia de PEMEX, la Guardia Nacional y la SSP logró asegurar dos inmuebles utilizados para almacenar hidrocarburo robado. Semanas después, en Tlahuapan, fue detenido Arón N. con dos pipas que transportaban 4 mil 130 litros de gas y una manguera de alta presión. La detención de Orlando Alexis N. en la capital, vinculado a hechos de violencia en el mercado Morelos, confirmó la conexión entre el narcomenudeo y el control territorial que disputan estos grupos.
El gobierno de Alejandro Armenta Mier ha respondido con una estrategia de contención en las fronteras que incluye destacamentos policiales, operativos conjuntos con la Guardia Nacional y la Sedena, y mesas de inteligencia especiales. Pero la presencia confirmada del CJNG, la actividad documentada de “Los Rojos” y la persistencia del huachicol indican que las fronteras de Puebla son un frente activo donde el crimen organizado prueba la capacidad del Estado para defender su territorio. La guerra en las fronteras no ha terminado, y los operativos de contención son apenas una línea defensiva que los grupos criminales intentan perforar todos los días.


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