A nadie que grite en esta discusión le interesa realmente prevenir siniestros, mejorar el servicio o enfrentar el estrés hídrico de la zona metropolitana. Lo que persiguen es un símbolo desechable con el cual inflar una candidatura. Ayer explotaron el "combate a la corrupción". Después exprimieron el "primero los pobres". Hoy el estandarte se llama SOAPAP o Agua de Puebla, y el guion es siempre el mismo, reciclado y previsible: tomar un problema técnicamente complejo y triturarlo hasta convertirlo en una consigna de consumo fácil, empaquetada para redes sociales.
En ese proceso se sacrifican, sin ningún pudor, la ingeniería, el derecho administrativo, los indicadores y los dictámenes técnicos. Sólo queda un cuento infantil de buenos y villanos, con soluciones falsamente sencillas para un sistema que arrastra décadas de rezago real: redes insuficientes, crecimiento urbano desordenado, impermeabilización del suelo, lluvias cada vez más erráticas, financiamiento insuficiente y competencias repartidas entre tres niveles de gobierno. Nada de eso vende en un video de treinta segundos, así que simplemente se ignora.
Nada de eso aparece en los discursos del diputado federal Alejandro Carvajal Hidalgo, ni en la mano de Claudia Rivera Vivanco. Lo suyo es otra cosa: sentencias categóricas disparadas con la seguridad de quien no necesita probar nada. Reparten culpas y responsabilidades antes de que exista un peritaje. No es fiscalización: es linchamiento mediático.
Lo más revelador, sin embargo, es lo que jamás hacen. Ni Carvajal ni Rivera han presentado una sola auditoría técnica, un dictamen de ingeniería, un análisis hidrológico o un modelo financiero alternativo que explique cómo operarían el sistema de otra manera y a qué costo. Porque no lo saben, y porque tampoco les importa saberlo: lo suyo no es resolver, es señalar. Pero la politiquería no amplía un colector pluvial, no repone un solo metro de tubería obsoleta, no construye una planta de tratamiento ni reduce el agua no contabilizada. La demagogia produce titulares y clips virales; la ingeniería produce soluciones. Ellos eligieron el atajo fácil.
Puebla no necesita más oportunistas disfrazados de defensores del pueblo. Necesita ingenieros, hidrólogos, urbanistas y especialistas en derecho administrativo tomando decisiones con evidencia, no políticos que improvisan bandera sobre un problema que ni entienden ni se han tomado la molestia de estudiar.

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