El diputado local Marcos Castro presentó un exhorto para que autoridades federales, estatales y municipales refuercen la limpieza de drenajes, barrancas y ríos ante la temporada de lluvias, luego de la tormenta del 28 de junio que dejó un muerto en Puebla. Mientras el punto de acuerdo era turnado a la Comisión de Protección Civil, elementos municipales retiraron un árbol caído en Esteban de Antuñano, a la altura del fraccionamiento Patriotismo, sin que se reportaran lesionados.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El agua no da tregua, mucho menos los legisladores, y los árboles tampoco. A una semana de la tormenta que dejó un saldo trágico en la capital poblana, el diputado local Marcos Castro presentó un exhorto que, en el papel, suena a sentido común: que las autoridades federales, estatales y municipales se pongan de acuerdo para limpiar drenajes, barrancas, ríos e infraestructura hidráulica. La propuesta, turnada a la Comisión de Protección Civil, pide también monitoreo permanente de zonas de riesgo. Una idea tan elemental que debería haberse implementado hace años, no después de que el agua ya se llevó una vida.
Mientras el exhorto iniciaba su lento recorrido burocrático, en el mundo real la realidad seguía su curso. Un árbol más cayó sobre la Esteban de Antuñano, a la altura del fraccionamiento Patriotismo. Protección Civil Municipal acudió, realizó las maniobras y liberó la vialidad. Sin heridos, sin muertos, sin gran revuelo. Pero el hecho es sintomático: las lluvias continúan y los árboles, muchos de ellos sin poda preventiva, siguen desplomándose como fichas de dominó.
La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve un exhorto si los árboles ya están cayendo? El diputado Castro acierta al señalar la urgencia de acciones preventivas, pero su propuesta llega en un momento en que la prevención ya tendría que estar en marcha. La temporada de lluvias no es una sorpresa. Los pronósticos existen. Los atlas de riesgo, aunque desactualizados, existen. Lo que falta no es diagnóstico: es voluntad de actuar antes de que el cielo se desate.
El exhorto de Castro se suma a las críticas del PAN y a las justificaciones del gobierno estatal. Un coro de voces que exige, denuncia y se defiende, mientras los poblanos observan cómo el ciclo se repite: llueve, se inunda, caen árboles, los funcionarios declaran, y al siguiente año, otra vez lo mismo. La diferencia es que en 2026 ya hay un muerto en la Recta a Cholula, y la inacción tiene nombre y apellido.
Protección Civil liberó la Esteban de Antuñano. El exhorto está en comisiones. Y la temporada de lluvias, esa que nadie puede detener, sigue su curso implacable. Mientras tanto, los árboles, esos testigos mudos de la negligencia, esperan la próxima ráfaga de viento.


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