En los últimos días el gobernador Alejandro Armenta Mier instruyó a Laura Artemisa García Chávez y a Gabriela "La Bonita" Sánchez Saavedra a coordinar sus estructuras de delegados en las 31 microrregiones del estado para trabajar con las ligas deportivas y las comisiones de atletismo. La instrucción sonó a logística. Era otra cosa: la confirmación pública de que la carrera sigue pareja y que el gran elector todavía no ha decidido.
Pero hay una lógica interna en este proceso que las encuestas no capturan y que vale la pena nombrar.
La profesora Laura Artemisa tiene historia. Tiene cargo, tiene trayectoria, tiene el respaldo visible del aparato. También tiene el peso de lo que representa: el statu quo del oficialismo priista que mudó al morenismo y que hoy lo domina de manera férrea. El magisterio burocrático que la arropa — algunos cuadros del SNTE, para ser precisos, no el magisterio real — no son maestros frente al aula. Son operadores escalafonarios. Y a pesar de una campaña anticipada que esta columna ha documentado como sistemática e ilegal, no crece. Ni en las canchas, ni en los salones, ni en las encuestas que importan.
Gabriela Sánchez Saavedra no tiene nada de eso. No tiene estructura política propia. No tiene pedigrí político. No tiene, en rigor, partido — Morena le será dado, no conquistado. No tendría que despeinarse. Nunca volvería a boxear.
Y ahí está exactamente su utilidad para el gran elector.
Una candidata sin estructura propia depende totalmente del aparato que la coloca. Una candidata sin red de lealtades previas no tiene compromisos que compitan con los del gobernador. Una candidata sin partido propio le debe todo — la candidatura, la estructura, la campaña, el resultado — a quien decidió que era ella. Si gana la alcaldía de Puebla capital, la administración del municipio con el mayor volumen de participaciones federales del estado, con los contratos de obra pública más cuantiosos, con las licencias de la zona de mayor plusvalía, con la integración del cabildo, con el nombramiento del tesorero y secretario general de gobierno — todo eso y más operaría sin intermediarios, sin lealtades cruzadas, sin historia previa que reclamar. Directo por el gran elector.
Y no termina en la capital. El área metropolitana de Puebla incluye municipios como San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Tehuacán. Controlar la capital con una candidata sin base propia es el primer paso para decidir, eventualmente, sobre dos terceras partes del presupuesto destinado a los 217 municipios del estado. Esto significa no solo quién realmente gana las elecciones, sino quién nombra a los integrantes de los gobiernos locales y quién decide sobre lo que se hace y lo que no se hace en cada espacio público de la región más importante del estado.
Esta mañana Gaby "La Bonita" representaba a Armenta en la entrega de estímulos por años de servicio a 2 mil 406 trabajadores administrativos del sector educativo. A su lado: el secretario de Educación del estado, Manuel Viveros Narciso, y el líder de la Sección 51 del SNTE — el sindicato que organiza a los trabajadores docenes y administrativos del sistema educativo en todo Puebla. No es la cartera de Gaby. No son sus maestros. Es el aparato sindicaly educativo más amplio del estado, posando para la foto con quien el gobernador decidió enviar en su representación.
Laura Artemisa no estaba en esa foto.
Si el gran elector decide con la lógica del control será Gaby, sin historia, sin deudas, sin base propia. Si la lógica es la del compromiso político, será Laura Artemisa.
Surge una pregunta que este proceso no puede responder todavía, pero que es la única que importa al final: si el gran elector gana, ¿Puebla gana?

0 Comentarios