El coordinador de Gabinete del Gobierno de Puebla, José Luis García Parra, responsabilizó al PAN por las inundaciones del 28 de junio al señalar que el concreto hidráulico colocado en 2012 tapó colectores pluviales del bulevar 5 de Mayo. Afirmó que la lluvia de 60 mm/hora superó la capacidad de 15 mm/hora y anunció un estudio con el alcalde José Chedraui que tomará "un par de años", mientras defiende la entrega de apoyos a comerciantes "ocho días después".

PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El agua ya bajó, pero la culpa sigue fluyendo. José Luis García Parra, coordinador de Gabinete del gobierno estatal, salió a defender la gestión de Alejandro Armenta con un argumento que ya conocemos: no fue su administración, fue la de ellos. Y "ellos", en este caso, es el PAN, al que señaló por colocar concreto hidráulico que tapó los colectores del bulevar 5 de Mayo, una obra que data de 2012 y que, según García Parra, convirtió cada tormenta en una ruleta para la movilidad poblana.

El funcionario no ahorró datos técnicos para respaldar su defensa: la capacidad pluvial de la zona es de 15 milímetros por hora, y la lluvia del 28 de junio alcanzó poco más de 60. Un argumento que, aunque cierto, suena a justificación de quien busca más excusas que soluciones. Porque si el problema es la intensidad de la lluvia, ¿por qué no se actuó con anticipación? ¿Por qué no se amplió la capacidad de los colectores antes de que el agua cobrara una vida en la Recta a Cholula?

Pero García Parra no solo culpó al pasado: también proyectó el futuro. Anunció un estudio y diagnóstico con el alcalde José Chedraui para plantear soluciones, pero advirtió que no será sencillo y que "por lo menos se llevará un par de años". Una confesión que, leída con atención, es un certificado de inacción para el corto plazo. Los poblanos que perdieron vehículos y mercancía, los comerciantes del Centro Histórico y los vecinos del bulevar 5 de Mayo escuchan que la solución llegará, quizás, en 2028. Mientras tanto, el agua seguirá cayendo.

El funcionario también presumió la eficiencia del gobierno actual frente a administraciones panistas. Dijo que antes las inundaciones tardaban hasta 15 días en normalizarse, y que ahora se atendió "de manera inmediata". Una comparación que, además de difícil de verificar, parece diseñada para minimizar la tragedia. Porque la inmediatez no resucita al muerto de Acuara, ni devuelve los vehículos arrasados en Huejotzingo, ni repara el lodo que aún mancha las fachadas del Centro Histórico.

El video que García Parra proyectó como prueba no fue descrito, pero su intención era clara: mostrar que el PAN es el responsable histórico de la crisis pluvial. Sin embargo, la evidencia más contundente no está en una grabación, sino en las calles: los colectores siguen tapados, los atlas de riesgo desactualizados y los árboles, como el que cayó en Esteban de Antuñano, siguen derribándose sin que nadie haya hecho una poda preventiva.

El mensaje de García Parra tiene un destinatario claro: la ciudadanía que exige respuestas, y el PAN que las exige también. Pero la pregunta incómoda que el funcionario no responde es si el gobierno actual, con su estudio de dos años, está dispuesto a resolver el problema de fondo o solo a ganar tiempo. Porque la temporada de lluvias no espera estudios: el próximo aguacero ya está en camino, y los poblanos, una vez más, solo pueden preparar las cubetas.

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