La esteatosis hepática metabólica (MASLD) podría afectar a cerca del 47 % de los adultos mexicanos, pero aún no forma parte de las principales estrategias públicas de prevención. Especialistas plantean integrar la salud del hígado a los programas contra la obesidad y la diabetes para mejorar el diagnóstico y reducir complicaciones.
CDMX — La esteatosis hepática metabólica (MASLD) se perfila como uno de los principales desafíos de salud pública en México. Aunque podría afectar a casi la mitad de la población adulta, la enfermedad permanece fuera de los principales programas nacionales de prevención, detección y vigilancia de enfermedades crónicas, advirtieron especialistas durante el Congreso Internacional sobre Obesidad 2026, realizado en la Ciudad de México.
La advertencia fue presentada por Jeffrey V. Lazarus, profesor de la Escuela de Posgrado en Salud Pública y Política de Salud de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) y jefe del Grupo de Salud Pública y Enfermedades Hepáticas de ISGlobal, durante la presentación de la revisión científica Addressing the Public Health Threat of Steatotic Liver Disease in Mexico, publicada en la revista Archives of Medical Research. El estudio propone incorporar la salud hepática a las estrategias nacionales dirigidas a combatir la obesidad, la diabetes tipo 2 y otras enfermedades no transmisibles, en lugar de tratarla como un problema independiente.
La evidencia reunida por los investigadores muestra que las enfermedades del hígado representan actualmente la quinta causa de muerte en México y ocasionaron más de 19 mil fallecimientos durante el primer semestre de 2025. La MASLD se desarrolla por la acumulación de grasa en el hígado asociada con factores de riesgo como la obesidad y la diabetes tipo 2, padecimientos que afectan al 39 % y 16.4 % de los adultos mexicanos, respectivamente. Un estudio multicéntrico realizado en cinco estados encontró que 47 % de las personas evaluadas cumplía con los criterios diagnósticos de esta enfermedad.
Los especialistas también documentaron que la esteatosis hepática metabólica se convirtió en la principal causa de cirrosis en centros de referencia del país, al representar 42.8 % de los casos registrados entre 2018 y 2024. Además, aproximadamente una de cada cinco personas con MASLD desarrolla esteatohepatitis metabólica (MASH), una forma inflamatoria que puede evolucionar hacia cirrosis o cáncer de hígado.
"Tratar estas enfermedades por separado hace que se pierda una gran oportunidad para definir e implementar una respuesta de salud pública mucho más cohesionada y eficaz, que mejore la prevención, el diagnóstico temprano y la atención equitativa", afirmó Jeffrey V. Lazarus.
Entre las principales recomendaciones del estudio se encuentran incorporar pruebas sanguíneas sencillas para evaluar el riesgo de daño hepático durante la atención habitual de personas con obesidad y diabetes, ampliar el acceso a métodos diagnósticos no invasivos en las instituciones públicas e incluir indicadores de salud hepática dentro de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT). Los autores señalaron que la detección temprana adquiere mayor importancia con la disponibilidad del primer tratamiento dirigido contra la esteatohepatitis metabólica, ya que un diagnóstico oportuno puede evitar la progresión hacia enfermedades hepáticas irreversibles.


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