Un Volkswagen Gol blanco se impactó de frente contra un camión tipo torton en el Libramiento Tecnológico - San Marcos, Tehuacán, la madrugada del 26 de julio de 2026, dejando un muerto y un herido grave. El conductor del automóvil, de 23 años y originario de la Ciudad de México, quedó prensado entre los fierros y fue rescatado con las Quijadas de la Vida. Su acompañante, de 24 años, fue trasladado al Hospital General de Tehuacán, mientras el responsable del torton huyó antes de que llegaran las autoridades.

TEHUACÁN, PUEBLA. — El alcohol no perdona, y esta madrugada en Tehuacán lo confirmó con la crudeza de los fierros retorcidos. Un joven de 23 años, originario de la Ciudad de México, murió prensado dentro de un Volkswagen Gol blanco luego de impactarse de frente contra un camión tipo torton sobre el Libramiento Tecnológico - San Marcos. Su acompañante, de 24 años, sobrevivió pero con lesiones graves que lo mantienen en el Hospital General. El conductor del torton, en lugar de detenerse, huyó. La escena, ya de por sí trágica, se completa con un dato extraoficial: los ocupantes del automóvil viajaban presuntamente en estado etílico.

El choque fue frontal y devastador. El Gol, con la carrocería hecha un acordeón, atrapó al conductor entre el volante y el asiento. Los rescatistas de Cruz Roja Tehuacán y el Grupo Jaguares llegaron al sitio, pero solo pudieron confirmar el deceso. Para extraer el cuerpo, fue necesario utilizar las Quijadas de la Vida, ese equipo hidráulico que, ironía del oficio, se activa cuando la vida ya se ha ido. El acompañante, con lesiones de gravedad, fue estabilizado y trasladado de urgencia, mientras el camión torton, abandonado por su conductor, permanecía como testigo mudo de la tragedia.

La fuga del responsable añade un capítulo de impunidad a una noche que ya era suficientemente oscura. El conductor del torton no solo provocó el choque, sino que evadió su responsabilidad, dejando a los heridos y al muerto a la suerte de los cuerpos de emergencia. Las autoridades ya lo buscan, pero el hecho de que haya huido habla de una cultura de la irresponsabilidad que se repite en los expedientes: en Tepeaca, en Huauchinango, en la autopista México-Puebla, los conductores que causan daños desaparecen como si el asfalto se los tragara.

Los peritos de Tránsito Municipal y del grupo Jaguares trabajaron en el sitio, abanderaron la zona y realizaron el levantamiento del cuerpo. La circulación permaneció cerrada durante horas, afectando a quienes transitaban temprano por una de las vialidades más importantes de Tehuacán. Pero el cierre no solo fue físico: también fue el de un futuro truncado, el de una familia que espera noticias desde la Ciudad de México y que probablemente recibirá la peor de todas.

El accidente de Tehuacán se suma a una lista que tránsito municipal no logra reducir: volcaduras, choques frontales, conductores en estado de ebriedad y responsables que huyen. Los operativos de alcoholimetría, los límites de velocidad y las campañas de prevención parecen no ser suficientes. La madrugada de este domingo, el Libramiento Tecnológico fue el escenario de una lección que ningún joven de 23 años debería tener que pagar con su vida.

El caso queda ahora en manos de la Fiscalía, que deberá investigar si el choque fue provocado por invasión de carril, como indican los primeros reportes, y localizar al conductor del torton. Pero para la familia del joven fallecido, para su acompañante que lucha en el hospital, para todos los que transitan por Tehuacán, la pregunta es si esta tragedia servirá para algo más que para engrosar las estadísticas.

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