El activista Julián LeBarón oficializó su aspiración a la gubernatura de Chihuahua por Somos México, partido emanado de la Marea Rosa. El líder menonita denunció amenazas de muerte y recibió protección de la Guardia Nacional. Se presentó como independiente y prometió “recuperar la seguridad del estado”.
CDMX — El activista Julián LeBarón oficializó este miércoles su aspiración a la gubernatura de Chihuahua por el partido Somos México, una organización política surgida de la llamada Marea Rosa que agrupa a diversas corrientes de oposición al gobierno de la Cuarta Transformación. En conferencia de prensa, el líder nacional de Somos México, Guadalupe Acosta Naranjo, confirmó la candidatura de LeBarón, quien se mantendrá como ciudadano independiente sin afiliarse al partido. “Aquí están abiertas las puertas para cualquier ciudadano. Nosotros estamos aquí para ser un vehículo de los ciudadanos”, afirmó Acosta Naranjo.
LeBarón, conocido por su activismo contra la violencia y su crítica al gobierno federal, denunció que ya ha recibido amenazas de muerte para retirarse de la carrera electoral, que aún no ha iniciado de manera oficial. El líder de la comunidad menonita informó que presentó una denuncia ante la Secretaría de Seguridad federal y obtuvo protección personal a cargo de la Guardia Nacional. El hecho refleja el clima de alta tensión que podría marcar el proceso electoral en Chihuahua, un estado fronterizo con altos índices de violencia vinculada al crimen organizado.
El activista aseguró que decidió sumarse a las filas de Somos México por tratarse de “una organización sin precedentes” y por la amistad que lo une con los líderes del partido. Su intención, dijo, es ganarse la confianza de la ciudadanía hablándoles con la verdad para la defensa de la vida, de los niños y para recuperar la seguridad del estado. LeBarón anticipó que los sectores agrícola y de madres buscadoras ya le han expresado su apoyo, lo que sugiere una base social que podría traducirse en votos en una entidad donde el descontento con la seguridad es un tema central.
La entrada de LeBarón a la contienda por Chihuahua añade una dimensión inédita al mapa electoral de 2027. Hasta ahora, el expediente documentaba aspiraciones de figuras tradicionales de Morena, PAN y PRI, pero el activista representa un perfil atípico: no es un político de carrera, sino un ciudadano indignado con una plataforma centrada en la seguridad y la justicia. Su candidatura, además, se da en un momento en que la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván (PAN), enfrenta señalamientos de la dirigente de Morena, Ariadna Montiel, quien la acusó de usar el fuero para evadir la justicia.
Somos México aún no ha definido si LeBarón será su candidato único o si competirá en una encuesta interna contra otros aspirantes. Sin embargo, la decisión de Acosta Naranjo de presentarlo como la figura pública del partido sugiere que la dirigencia nacional apuesta por su perfil de activista para capitalizar el descontento con el gobierno federal en el norte del país. La presencia de LeBarón en la boleta podría fragmentar el voto de la oposición —compitiendo con el PAN y otros partidos— o consolidar una alternativa ciudadana que desplace a las fuerzas tradicionales.
Las amenazas de muerte contra LeBarón y la protección de la Guardia Nacional subrayan los riesgos que enfrenta la elección de 2027 en estados donde el crimen organizado tiene influencia territorial. El activista denunció que ha sido intimidado para que retire su candidatura, lo que podría indicar que grupos criminales ven con preocupación su posible llegada al poder. Chihuahua, con su larga frontera con Estados Unidos, es un estado clave tanto para el narcotráfico como para la economía nacional. La elección de 2027 en esa entidad será observada con atención, no solo por su resultado político, sino por las condiciones de seguridad en que se desarrolle.


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