La alcaldesa de Teziutlán, Karla Martínez Gallegos, inauguró la pavimentación de la Calle 19 en el fraccionamiento Los Cipreses, una obra de 82 metros lineales que llevaba años en el abandono. Acompañada por vecinos y el comité de obra, la edil refrendó su compromiso con la dignificación de espacios públicos y anunció trabajos de alcantarillado y bacheo en el sector. Pero mientras los vecinos de Los Cipreses estrenan concreto, el resto de Teziutlán sigue esperando que el gobierno municipal resuelva el conflicto por la Línea 20, cuya válvula permanece cerrada y mantiene a gran parte del municipio sin agua. Una calle pavimentada no sacia la sed de una ciudad.
TEZIUTLÁN, PUEBLA. — Karla Martínez tiene claro el manual: cuando el agua falta, se inaugura concreto. La alcaldesa de Teziutlán apareció en el fraccionamiento Los Cipreses para cortar el listón de una calle que, según el discurso oficial, "permaneció durante años en malas condiciones". Los 82 metros lineales de pavimento hidráulico son, sin duda, una mejora para los vecinos de esa vialidad. Pero el problema de fondo, el que mantiene en vilo a todo el municipio, es el cierre de la Línea 20 de agua potable que Chignautla decidió bloquear. Y de eso, la alcaldesa no dijo una palabra durante la inauguración.
La escena es casi perfecta: vecinos reunidos, comité de obra agradecido, alcaldesa sonriente y un comunicado que presume "trabajo en equipo". Pero la foto no muestra a las colonias que llevan semanas sin agua, a las familias que dependen de pipas para cocinar y bañarse, a los ciudadanos que esperan que la mesa de trabajo con Gobernación del 7 de julio rinda frutos. La foto muestra una calle pavimentada, no el desabasto que padece el municipio. La alcaldesa parece haber decidido que una obra visible es mejor que una solución invisible, aunque la solución sea más urgente.
El discurso de Martínez insiste en la dignidad: "Queremos que todas las familias de Teziutlán vivan con dignidad", dijo. Pero la dignidad, en Teziutlán, no se mide en metros de concreto; se mide en litros de agua que llegan por la llave. La dignidad es tener certeza de que el agua no se va a cortar por un conflicto político entre municipios. La dignidad es no tener que esperar una pipa para lavar los trastes. La calle de Los Cipreses está pavimentada, pero las tuberías de Teziutlán siguen secas.
El anuncio de la alcaldesa de que continuarán con el sistema de alcantarillado y bacheo en el sector es, en el mejor de los casos, una buena noticia para los vecinos de Los Cipreses. Pero el gobierno municipal tiene la obligación de atender el problema del agua con la misma prisa con que pavimenta calles. La mesa de trabajo del 7 de julio fue un primer paso, pero los ciudadanos necesitan resultados, no declaraciones. Y hasta ahora, los resultados en el frente del agua siguen brillando por su ausencia.
La estrategia de Martínez no es nueva: los alcaldes suelen inaugurar obras cuando enfrentan crisis de imagen o de gestión. Es una forma de decir "miren, también hacemos cosas buenas", aunque lo bueno no sea lo urgente. Pero los ciudadanos de Teziutlán no son tontos. Saben distinguir entre una calle pavimentada y una ciudad sedienta. Saben que una no compensa la otra. Y saben que el agua, a diferencia del concreto, no se puede inaugurar con un discurso.
Karla Martínez tiene la oportunidad de demostrar que su gobierno no solo pavimenta calles, sino que resuelve problemas. La Línea 20 sigue cerrada y el agua sigue siendo el tema central de Teziutlán. Mientras tanto, la alcaldesa sigue inaugurando obras que, aunque valiosas, no son la prioridad. Los vecinos de Los Cipreses estrenan calle, pero los vecinos del resto del municipio estrenan incertidumbre. Y el agua, esa que no espera discursos, sigue sin llegar con regularidad.


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