La Selección Mexicana enfrenta este domingo a Inglaterra en los octavos de final del Mundial 2026, con la oportunidad de dar un paso más hacia los cuartos de final, instancia que no alcanza desde 1986. El equipo de Javier Aguirre llega con paso perfecto en sus tres partidos y sin recibir gol, mientras los ingleses, liderados por Harry Kane, vienen de una angustiosa remontada ante Congo. "Alea iacta est", la suerte está echada.
CDMX — Llegó la hora. México está a un paso de mantener vivo el sueño de cambiar su historia o, una vez más, toparse con la maldición que lo ha perseguido durante cuatro décadas. La Selección Nacional ya disputó sus tres partidos de la fase de grupos con paso perfecto —tres victorias, cero goles en contra— y ahora enfrenta el primer escollo de la eliminatoria directa: los octavos de final ante Inglaterra en el Estadio Ciudad de México. El objetivo es claro: alcanzar los cuartos de final, una instancia que el futbol mexicano no pisa desde 1986, cuando el torneo se jugó en casa y el equipo de Bora Milutinović cayó ante Alemania Federal en la prórroga. El mayor obstáculo en este camino es la cuna del futbol, que se interpone con la intención de prolongar el ayuno azteca.
Los números del pasado pesan como una losa. México e Inglaterra han disputado nueve partidos a lo largo de la historia, con un balance que se inclina con claridad hacia el Viejo Continente: seis victorias británicas, dos triunfos mexicanos y un solo empate. La diferencia en el marcador global es aún más elocuente: los ingleses han perforado la portería rival en 23 ocasiones, mientras que los mexicanos apenas suman cuatro anotaciones en esos enfrentamientos. El primer duelo, en 1959, terminó con victoria azteca por 2-1, pero la respuesta británica fue demoledora dos años después con un 8-0 en Londres. Desde entonces, la balanza se ha inclinado inexorablemente hacia los tres leones. Sin embargo, el futbol no se escribe con números del pasado, y este equipo mexicano ha demostrado tener una fibra distinta, una solidez defensiva que no se veía en décadas y un espíritu de equipo que ha despertado la esperanza de una nación entera.
El andar de ambos conjuntos en esta edición del Mundial ha sido impecable, aunque con matices. México disputó tres partidos en la fase de grupos, cosechando tres victorias, cero empates y cero derrotas: paso perfecto con nueve puntos, seis goles a favor y cero en contra. El récord defensivo es asombroso: tres partidos consecutivos sin recibir un solo gol, una muralla que ha erigido la dupla de centrales César Montes y Johan Vásquez, secundados por un Guillermo Ochoa que parece haber recuperado la mejor versión de sí mismo. Los ingleses, por su parte, avanzaron como líderes de su sector con dos triunfos y un empate, siete puntos, seis goles a favor y dos en contra, pero su camino no estuvo exento de sobresaltos: en los dieciseisavos de final —ronda extra que este Mundial incluye por la ampliación a 48 equipos— sufrieron para remontar ante la República Democrática del Congo.
El dramatismo se apoderó de la escuadra británica en esa ronda previa, cuando los africanos se adelantaron en el marcador desde el minuto 7 y mantuvieron la ventaja durante más de una hora, poniendo contra las cuerdas a uno de los favoritos al título. Sin embargo, la jerarquía de su capitán, Harry Kane, salió al rescate con un doblete tardío para firmar una remontada de 2-1 que, si bien reafirmó su pegada individual, sembró serias dudas sobre el funcionamiento colectivo del equipo. Como bien lo expresó el analista deportivo Édgar Valero en charla con Javier y Miguel Aquino: "No me espanta este equipo de Inglaterra, y menos después de haber visto lo que aconteció contra el equipo de la República Democrática del Congo, que literalmente los tuvo contra la pared". Esa fragilidad mostrada ante un rival de menor renombre ha encendido las alarmas en el bando británico y ha disparado el optimismo en el mexicano.
El planteamiento táctico del "Vasco" Aguirre ha sido una de las claves del éxito mexicano. Su pizarra se ha distinguido por una flexibilidad que pocos entrenadores del futbol mexicano han sabido imprimir, jugando siempre en función de lo que propone el rival en turno. Esta estrategia evoca las enseñanzas de los viejos maestros del balompié nacional, emulando aquella instrucción que Miguel Mejía Barón le dio a Luis Miguel Salvador en el torneo de 1994: "Santi, entras a estorbar, entras a tapar la salida de los ecuatorianos, que no salgan, que no se muevan, pero si te la encuentras es tuya". Esa misma filosofía aplicó con Santiago Giménez en los partidos previos, donde su rol primordial no fue brillar en ataque sino desgastar la salida rival. Frente a un planteamiento típicamente vertical como el inglés, enfocado en saltar líneas y buscar balones divididos, el cuerpo técnico nacional se muestra pleno de confianza gracias a la solidez aérea y por bajo de su pareja de centrales. Además, el equipo posee un contragolpe devastador comandado por Julián Quiñones, Roberto 'el Piojo' Alvarado y Jorge Sánchez, quienes convierten las transiciones en auténticos carriles de alta velocidad que pueden desequilibrar a cualquier defensa del mundo.
Las plataformas de análisis numérico y las probabilidades matemáticas estimadas para los 90 minutos reglamentarios vislumbran un panorama de pronóstico sumamente cerrado en el Estadio Ciudad de México: la victoria de Inglaterra tiene un 38 por ciento de probabilidad, el empate que llevaría a tiempo extra y eventualmente a penales alcanza el 31 por ciento, mientras que la victoria de México se sitúa también en el 31 por ciento. Aunque la estadística sitúa a los europeos ligeramente por encima en los papeles, la consistencia colectiva del cuadro azteca equilibra las apuestas. Si el encuentro tuviera que definirse desde los once pasos, los británicos cuentan con cobradores de élite mundial como Bukayo Saka, Jude Bellingham y el letal Harry Kane, quien presume una impresionante marca de 243 goles en 244 partidos con su club. No obstante, los expertos recuerdan que la presión en estas instancias es única, y que incluso las más grandes leyendas del futbol han fallado penales decisivos en las máximas justas de este deporte. Todo se definirá este domingo 5 de julio a las 18:00 horas, en lo que será el último partido disputado en territorio mexicano durante esta edición. La historia espera, el destino está escrito con tinta borrosa y la afición entera contiene el aliento. Llegó la hora.


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