La presidenta de Morena, Ariadna Montiel, anunció una investigación conjunta con el Gabinete de Seguridad federal para revisar a más de 20 mil aspirantes a cargos de elección popular. Advirtió que aunque estén bien posicionados en encuestas, si se les encuentran “cosas”, no serán postulados. La medida responde a señalamientos opositores bajo las etiquetas #narcopartido y #narcogobierno.
CDMX — La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, anunció este miércoles que el partido realizará una investigación exhaustiva de todos sus aspirantes a cargos de representación popular, en coordinación con el Gabinete de Seguridad federal. La revisión abarcará a más de 20 mil personas, incluyendo titulares y suplentes, para descartar vínculos con el crimen organizado o conductas que, aunque no sean delitos, “vayan en contra del movimiento”. “Aunque estén bien en las encuestas, si se les encuentran cosas, no se va a permitir”, advirtió Montiel.
La dirigente morenista explicó que la investigación se realizará una vez que las listas de aspirantes estén completas, y que el filtro será general, sin excepciones. “Todavía no hemos llegado a ese punto, pero lo haremos”, aseguró. La medida busca responder a la campaña de la oposición en redes sociales, que ha utilizado etiquetas como #narcopartido y #narcogobierno para señalar a Morena de presuntos vínculos con el crimen organizado. Montiel afirmó que, pese a esa narrativa, el partido “se mantiene arriba” o se acerca a los punteros en las preferencias electorales.
El anuncio ocurre en un contexto de creciente tensión por el caso del exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, detenido por la Fiscalía General de la República (FGR) por introducción y comercialización ilegal de combustible. Montiel aprovechó para señalar que la oposición busca presentar a Ruffo como víctima, cuando ya existe una investigación firme en su contra. La dirigente recordó un mensaje del expresidente Felipe Calderón en el que afirmó que Ruffo tiene vínculos con el crimen organizado —específicamente con el cartel de los Arellano— y sentenció: “Aquellos que señalan a Morena de vínculos con el crimen son los que ahora tratan de cubrir a un delincuente”.
La investigación de Morena con el Gabinete de Seguridad complementa la Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas que la presidenta Claudia Sheinbaum propuso dentro del INE, aunque con diferencias clave. Mientras que la comisión del INE sería un filtro institucional con participación de consejeros y autoridades como la UIF y la FGR, la revisión interna de Morena será un mecanismo partidista que, al coordinarse con el Gabinete de Seguridad, podría implicar el uso de información clasificada del Estado con fines electorales. La medida, aunque presentada como un acto de transparencia, genera interrogantes sobre el límite entre la depuración partidista y la instrumentalización del aparato de seguridad.
La decisión de Montiel también tiene implicaciones para el proceso interno de selección de candidatos. En estados como Guerrero, donde Félix Salgado Macedonio fue excluido por nepotismo, la investigación de seguridad podría añadir otro criterio de exclusión. Sin embargo, la dirigente no especificó si la revisión se aplicará a aspirantes ya registrados —como los 11 senadores y diputados con licencia— o solo a quienes se registren en el futuro. Tampoco detalló qué ocurrirá con los aspirantes que, aunque no tengan vínculos criminales, hayan tenido “conductas” que el partido considere incompatibles con sus valores.
La elección de 2027 se perfila como una contienda donde la seguridad y la integridad de los candidatos serán temas centrales. Morena busca posicionarse como el partido que sí depura sus filas, en contraste con una oposición que, según Montiel, “cubre a delincuentes”. Sin embargo, el anuncio también expone la fragilidad del discurso oficialista: al reconocer la necesidad de una investigación exhaustiva, el partido admite implícitamente que el riesgo de infiltración existe. La revisión con el Gabinete de Seguridad —que incluye a la FGR, el CNI y la UIF— será vista como un acto de responsabilidad o como una herramienta de control político, dependiendo del observador. En cualquier caso, el filtro promete ser uno de los episodios más observados del proceso electoral.


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