Un niño de 9 años murió por impactos de arma de fuego en un rancho de San Simón Bravo, Quecholac. Su hermano, de 10 años, fue localizado herido tras ser abandonado en un hospital de Felipe Ángeles. El propietario del predio y su nieto permanecen prófugos.

QUECHOLAC, PUEBLA. — La muerte de un niño de 9 años y las lesiones sufridas por su hermano de 10 años son investigadas por las autoridades luego de que ambos menores desaparecieran mientras realizaban labores de corte y venta de alfalfa en un rancho de la comunidad de San Simón Bravo, perteneciente al municipio de Quecholac, Puebla. El caso ha generado consternación entre los habitantes de la región por las circunstancias en las que ocurrieron los hechos y el posterior abandono de uno de los menores en un hospital.

De acuerdo con la información disponible, Miguel y Emmanuel trabajaban en un rancho propiedad de Amado Jiménez. La tarde del 7 de julio de 2026 no regresaron a su domicilio, por lo que sus familiares iniciaron su búsqueda. Al acudir al predio encontraron ambulancias y patrullas resguardando la zona. Minutos después confirmaron que Miguel había sido localizado sin vida al interior de una camioneta, mientras que Emmanuel no se encontraba en el lugar.

Horas más tarde, el niño herido fue localizado en el hospital del municipio de General Felipe Ángeles, donde presuntamente fue abandonado tras recibir un disparo. Según la versión que algunos involucrados habrían proporcionado a elementos de la policía municipal de Quecholac, el hecho ocurrió de manera accidental cuando una persona manipulaba una escopeta y accionó el arma. No obstante, la víctima fallecida presentaba varios impactos de proyectil de arma de fuego, situación que forma parte de las diligencias ministeriales para esclarecer lo ocurrido.

De manera preliminar, se presume que Miguel fue subido a una camioneta con la intención de trasladarlo a un hospital, aunque perdió la vida antes de recibir atención médica. En tanto, Emmanuel fue llevado al hospital de General Felipe Ángeles y dejado en el lugar. Hasta el momento, el propietario del rancho y uno de sus nietos permanecen prófugos, mientras la autoridad ministerial desarrolla las investigaciones para determinar las responsabilidades penales correspondientes y esclarecer las circunstancias en que perdieron la vida y resultó lesionado los menores.

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