Un camión transportador de postes de concreto de la CFE perdió el control y chocó contra dos vehículos en la carretera federal México-Tuxpan, a la altura de Huauchinango, el 8 de julio de 2026, dejando ocho personas lesionadas. Cuatro postes cayeron sobre una camioneta de trabajadores de Chevrolet Huauchinango, que quedó aplastada, aunque sus ocupantes sobrevivieron "de milagro" y fueron trasladados en unidades particulares a hospitales de la región.
HUAUCHINANGO, PUEBLA. — Los postes de concreto que debían sostener el tendido eléctrico se convirtieron en una sentencia de muerte. Un camión de la CFE, cargado con estos elementos, perdió el control sobre la carretera federal México-Tuxpan, en el paraje conocido como "la recta del paraíso". Ironía del nombre: el paraíso, para ocho personas, se convirtió en un infierno de fierros retorcidos y concreto quebrado. El choque contra dos vehículos y la posterior caída de cuatro postes sobre una camioneta de trabajadores de Chevrolet Huauchinango dejaron la unidad completamente aplastada, como una lata de refresco bajo el peso de la indiferencia.
El saldo: ocho heridos. Algunos, de milagro, con vida. Los ocupantes de la camioneta aplastada, según testigos, escaparon de la muerte por centímetros, por segundos, por la suerte que no siempre acompaña en estos casos. Pero el milagro no borra la negligencia. ¿Cómo un camión cargado con postes de concreto puede perder el control en una carretera federal? ¿Acaso no hay protocolos de seguridad para el transporte de cargas pesadas? ¿No existen límites de velocidad, inspecciones mecánicas, condiciones mínimas para que una unidad de la CFE circule sin poner en riesgo a terceros?
El traslado de los heridos en unidades particulares, en lugar de ambulancias, es otro indicio de una emergencia que tomó por sorpresa a un sistema de salud y rescate que debería estar preparado. Ocho personas viajaron por cuenta propia a hospitales de Huauchinango, con lesiones que, según los primeros reportes, son graves. ¿Dónde estaban las ambulancias? ¿Dónde estaba el protocolo de atención a víctimas múltiples? La respuesta, como en tantas otras ocasiones, es que no estaban.
Los ocho heridos luchan por su vida en los hospitales de la región. La camioneta aplastada es un recordatorio de lo frágil que es la existencia cuando la negligencia se sienta al volante. Y la carretera México-Tuxpan, sigue siendo un camino de riesgo que las autoridades no han logrado domesticar.


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