La Organización Mundial de la Salud declaró el jueves finalizado el brote de hantavirus vinculado al crucero MV Hondius, que infectó a 13 personas y causó tres fallecimientos. El último contacto completó la cuarentena con resultado negativo. La cepa Andes, la única con transmisión entre humanos, circula en Argentina y Chile.

RG — La Organización Mundial de la Salud declaró este jueves finalizado el brote de hantavirus vinculado al crucero de lujo MV Hondius, después de que el último contacto identificado de una persona expuesta completara la cuarentena y diera negativo en la prueba del virus. El brote, que infectó a 13 personas y causó tres muertes, fue provocado por el virus Andes, una cepa rara de hantavirus que suele circular en Argentina y Chile y que es la única con capacidad documentada de transmisión de persona a persona por contacto estrecho. El MV Hondius, operado por la empresa neerlandesa Oceanwide Expeditions, había zarpado de Ushuaia el 1 de abril con 147 personas a bordo y realizó escalas en la Antártida, Georgia del Sur y varias islas del Atlántico Sur antes de que el brote se declarara a mediados de mayo.

El cierre oficial del brote por parte de la OMS pone fin a más de dos meses de incertidumbre internacional que incluyeron la evacuación de pasajeros en diferentes puntos del Atlántico, el fondeo del buque frente a las costas de Tenerife sin tocar tierra, y el traslado de los 14 españoles a bordo a Madrid y del resto del pasaje a sus países de origen. La declaración de la OMS confirma que las medidas de contención —aislamiento de casos, rastreo de contactos y cuarentenas— lograron interrumpir la cadena de transmisión. El último caso confirmado por laboratorio se había reportado a principios de junio, y desde entonces los equipos sanitarios mantuvieron en seguimiento a los contactos de las personas expuestas durante el período de incubación máximo de 21 días.

El brote del MV Hondius representó un caso atípico en la historia del hantavirus. A diferencia de la mayoría de los contagios, que ocurren por inhalación de partículas virales provenientes de heces, orina y saliva de roedores en zonas rurales o boscosas, los casos del crucero involucraron a pasajeros de múltiples nacionalidades en un entorno cerrado y en movimiento. La variante Andes, predominante en el sur de Argentina y Chile, es la única cepa de hantavirus con transmisión persona-persona documentada, aunque de baja eficacia contagiosa. El último contagio entre humanos en Chile databa de 2019, según el Ministerio de Salud chileno, que calificó aquel episodio como "puntual y controlado". El brote del crucero, sin embargo, se extendió a lo largo de una ruta de miles de kilómetros y afectó a viajeros de al menos seis nacionalidades diferentes, lo que obligó a una coordinación sanitaria sin precedentes entre la OMS, los gobiernos de Argentina, Chile, Países Bajos, Reino Unido, Suiza y España, y las autoridades de las islas Santa Elena, Ascensión y Cabo Verde.

El cierre del brote no implica, sin embargo, el fin de la amenaza del hantavirus en la región. Chile mantiene una alerta sanitaria activa desde enero de 2026 y acumula 39 casos confirmados y 13 fallecimientos en lo que va del año, con una letalidad del 33%, superior al 18% registrado en 2025. La circulación del virus Andes continúa en las zonas boscosas del sur del país, donde el ratón de cola larga, principal vector, habita en ecosistemas húmedos. Las autoridades chilenas ya han solicitado información a la OMS bajo el Reglamento Sanitario Internacional sobre el vínculo entre los casos del crucero y posibles exposiciones en territorio nacional, aunque hasta ahora el ministerio sostiene que "no existen antecedentes de que los casos confirmados del crucero hayan transitado por territorio chileno".

El cierre del brote del MV Hondius deja lecciones operativas para la respuesta a futuras emergencias sanitarias en entornos de alta movilidad internacional. La OMS rastreó a cerca de 80 pasajeros que viajaron en el mismo avión que una mujer fallecida en Johannesburgo, y a unas 30 personas que bajaron en Santa Elena, además de coordinar la cuarentena de dos pasajeros en Singapur y la hospitalización de una azafata neerlandesa en Ámsterdam. La capacidad de los sistemas de vigilancia para seguir el rastro de un virus que se mueve en barcos, aviones y aeropuertos, en un contexto de alerta sanitaria global, fue puesta a prueba y, según la OMS, superada. El virus, por ahora, ha sido contenido en el mar. En tierra firme, en los bosques del sur de América, el ratón de cola larga sigue siendo el reservorio silencioso de una enfermedad que, en Chile, ya ha matado a 13 personas en lo que va de 2026.

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