El sistema de parquímetros "Estaciónate Aquí" generó 52 millones de pesos en su primer año en Puebla capital, pero el 60.5% de esa cifra —31.4 millones— proviene de multas, no del pago por estacionarse. En junio, la recaudación por sanciones alcanzó los 5 millones de pesos, la más alta del año. La principal infracción: ocupar cajones distintos a los establecidos. El subsecretario de Movilidad, Norman Campos, promete mantenimiento y pintura, pero no explica por qué el sistema castiga más de lo que sirve. En Puebla, estacionarse es una lotería y el gobierno cobra con la misma mano que multa.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El sistema de parquímetros de Puebla capital se ha convertido en una máquina de generar ingresos, pero no por el servicio que presta, sino por las multas que impone. En su primer año de operación, "Estaciónate Aquí" recaudó 52 millones de pesos. La cifra, que cualquier funcionario presumiría como éxito, esconde un dato incómodo: el 60.5 por ciento de esos recursos —31.4 millones— proviene de sanciones a automovilistas, no del pago por usar los cajones de estacionamiento. En junio, la recaudación por multas alcanzó los 5 millones, la más alta en lo que va del año. El negocio no es estacionarse; el negocio es castigar a quienes lo hacen mal.
El ayuntamiento de Puebla insiste en que las multas son un mecanismo para ordenar la movilidad. Pero los números sugieren otra cosa: el sistema parece diseñado para generar infracciones, no para facilitar el estacionamiento. La principal causa de sanción en junio fue ocupar cajones distintos a los establecidos, una falta que concentró la mayor parte de los ingresos. Es decir, los conductores pagan no por exceder el tiempo, sino por confundirse o porque la señalización no es clara. El subsecretario de Movilidad, Norman Campos, dijo que están mejorando la delimitación de los cajones, pero mientras tanto, los automovilistas siguen pagando el costo de la imprecisión municipal.
El sistema ha recaudado 52 millones de pesos en total, de los cuales apenas 20.5 millones corresponden al pago por el uso de los cajones. La diferencia —31.4 millones— es el ingreso por sanciones. La proporción es reveladora: el ayuntamiento obtiene más dinero de los errores de los ciudadanos que de la prestación del servicio. Y los errores, en este caso, son fáciles de cometer: estacionarse en un cajón no autorizado, no registrar el vehículo en la plataforma o exceder el espacio asignado. El manual de operación del sistema es, para muchos, un código indescifrable.
La tendencia al alza en la recaudación por multas —2 por ciento más en junio respecto a mayo— sugiere que el ayuntamiento ha intensificado la vigilancia o que los conductores están cometiendo más infracciones. Pero no hay información pública sobre el número de inspectores desplegados, la frecuencia de los operativos o la claridad de la señalización. Sin esos datos, la ciudadanía solo puede especular sobre si el sistema está ordenando la movilidad o simplemente recaudando a costa de la confusión.
El contraste con otros problemas de la ciudad es abismal. Mientras el ayuntamiento presume la recaudación de los parquímetros, las calles de Puebla siguen llenas de baches, los colectores pluviales colapsan con cada lluvia y el transporte público sigue siendo un servicio de mala calidad. Los 52 millones de pesos que ha generado "Estaciónate Aquí" son una gota en el mar del presupuesto municipal, pero la forma en que se obtienen —priorizando las multas sobre el servicio— revela una filosofía de gobierno: el ciudadano es un contribuyente al que hay que sancionar, no un usuario al que hay que servir.
El ayuntamiento de Puebla tiene la oportunidad de demostrar que el sistema de parquímetros no es un negocio, sino una herramienta de movilidad. Para ello, debe hacer públicos los criterios de aplicación de multas, transparentar el destino de los recursos y garantizar que la señalización sea clara para todos. Pero hasta ahora, el único mensaje que ha enviado es que estacionarse en Puebla es un riesgo: puedes pagar por usar el cajón, o puedes pagar por no usarlo bien. En cualquiera de los casos, el gobierno cobra.


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