El INEGI reportó que Puebla generó 56 mil empleos durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, la informalidad laboral aumentó a 70.9%, mientras el turismo alcanzó un nivel histórico de empleos y los jóvenes continúan enfrentando dificultades para encontrar trabajo bien remunerado.
Mexconomy — Puebla comenzó 2026 con más personas trabajando, pero eso no significa que la mayoría tenga un empleo estable. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre enero y marzo se crearon 56 mil nuevos puestos de trabajo, con lo que la población ocupada superó los 3.1 millones de personas. Sin embargo, siete de cada diez trabajadores laboran en la informalidad, es decir, sin acceso a seguridad social, vacaciones, aguinaldo u otras prestaciones de ley.
El turismo fue el sector que más impulsó la contratación de personal. Hoteles y restaurantes alcanzaron más de 201 mil empleos, la cifra más alta de los últimos cinco años. Además, cerca de dos de cada tres de esos puestos son ocupados por mujeres. No obstante, muchos de estos trabajos ofrecen salarios bajos, jornadas largas y pocas posibilidades de crecimiento.
Los jóvenes siguen siendo uno de los grupos con mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral. De las 56 mil personas desempleadas en Puebla, alrededor de 23 mil tienen entre 15 y 24 años. Lo más preocupante es que la mayoría terminó la preparatoria o incluso una carrera universitaria, pero aun así no encuentra oportunidades acordes con su preparación.
La industria, que incluye actividades como la fabricación de automóviles y textiles, continúa mostrando un crecimiento limitado. Al mismo tiempo, la construcción perdió fuerza pese a los proyectos de infraestructura anunciados por el gobierno. Esto reduce la generación de empleos formales y hace que muchas personas opten por trabajar por su cuenta o en negocios pequeños sin prestaciones.
Otro dato que refleja las dificultades económicas es el aumento de trabajadores con ingresos muy bajos. En la ciudad de Puebla, más de 522 mil personas ganan hasta un salario mínimo, un incremento de 22.4% respecto al año anterior. Para muchas familias, ese ingreso resulta insuficiente para cubrir gastos básicos como alimentación, transporte, vivienda y servicios, especialmente porque los precios continúan aumentando.
En resumen, Puebla sí está creando empleos, pero el principal desafío es mejorar su calidad. La baja tasa de desempleo puede parecer una buena noticia, pero la elevada informalidad, los bajos salarios y la falta de oportunidades para los jóvenes muestran que una parte importante de la población sigue trabajando en condiciones precarias, con pocas posibilidades de mejorar su nivel de vida.


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