El gobernador Alejandro Armenta convocó a consejeros de Morena al salón de usos múltiples de Casa Puebla el domingo para alinear la estrategia electoral, mientras la dirigente Olga Lucía Romero insiste en que no hubo uso de recursos públicos porque fue en "faceta de líder partidista".

PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El domingo 12 de julio, el salón de usos múltiples de Casa Puebla albergó una reunión entre el gobernador Alejandro Armenta, los consejeros estatales de Morena y parte de su gabinete. El propósito oficial: presentar obras y programas para que los morenistas los transmitan a los ciudadanos. El propósito no declarado: cerrar filas de cara al proceso electoral de 2027, tal como lo admitió la dirigente estatal, Olga Lucía Romero Garci-Crespo, en rueda de prensa de hoy lunes.

Lo que nadie se atreve a preguntar en voz alta es más que obvio: ¿quién pagó la factura? Porque los salones de Casa Puebla no se abren por voluntad divina, el personal de intendencia no trabaja por devoción dominical, y el consumo de agua, luz y refrigerios no aparece por generación espontánea. La dirigente Romero se adelantó a la pregunta con una respuesta tan frágil como ensayada: "no hubo recursos públicos porque no era día laboral y el gobernador invitó en su faceta de líder morenista". La frase es una joya de la lógica del conejo que se saca del sombrero: el gobernador no es gobernador los domingos, y las instalaciones del gobierno se vuelven invisibles cuando la militancia las ocupa.

La convocatoria, además, no fue casual. El conducto fue Andrés Villegas Mendoza, presidente del consejo estatal de Morena y el mismo diputado que, en declaraciones anteriores, confesó su interés por la alcaldía de Tecamachalco o la reelección legislativa. Villegas, en su doble condición de operador partidista y aspirante en campaña encubierta, abrió la invitación "de forma institucional", como si la institución no fuera el partido, y el partido no estuviera usando las instalaciones del gobierno para sus fines electorales. La cadena de favores es tan perfecta que casi da lástima romperla: Armenta convoca, Villegas convoca a los convocados, y los consejeros asisten a escuchar al gobernador que, casualmente, es el mismo que los designará, o no, como candidatos.

El argumento de la dirigente Romero es una clase magistral de cómo justificar lo injustificable. "No hubo recurso público", repitió, como si el simple hecho de pronunciarlo lo convirtiera en verdad. Pero los hechos no mienten: la reunión fue en Casa Puebla, con el gabinete presente, con los consejeros del partido oficial, y el tema central fue alinear el discurso de gobierno y la estrategia electoral en el mismo acto. Si eso no es usar recursos públicos para fines partidistas, ¿entonces qué es? ¿O acaso el gobernador, en su "faceta de líder morenista", tiene un salón propio, un equipo de comunicación propio y un gabinete alterno que lo acompaña los domingos?

Garci-Crespo presentó este lunes un truco de magia mal ejecutado. No se necesitan pruebas periciales ni auditorías sofisticadas para saber que una reunión en la otrora residencia oficial del gobernador, convocada por su operador territorial, con su gabinete y sus consejeros, es un acto político. Y los actos políticos, cuando se financian con recursos públicos, se llaman proselitismo disfrazado. La única diferencia es que este domingo, los consejeros morenistas recibieron su dosis de doctrina directa en la fuente, y el pueblo, como siempre, pagó las facturas por medio oficial.

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