El dirigente del PAN en Puebla, Mario Riestra, pidió transparencia total tras la compra del Paseo San Francisco por Carlos Slim y advirtió sobre un posible conflicto de intereses con el alcalde José Chedraui, su familiar político. Riestra exige que se conozcan los términos de la transacción y que no haya uso privilegiado de información para favorecer intereses particulares. Chedraui confirmó la inversión de mil 500 millones y ya adelantó que su gobierno podría facilitar los permisos. El panista pone el dedo en la llaga: en Puebla, el parentesco no debería ser un atajo para los negocios.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — Mario Riestra no tardó en reaccionar. El dirigente estatal del PAN saltó al debate público con una exigencia clara: transparencia total en el proyecto que Carlos Slim desarrollará en el Paseo San Francisco. Y no lo hizo por casualidad. El panista señaló el elefante en la sala: el vínculo familiar entre el alcalde José Chedraui y el empresario más rico de México —el hijo del edil está casado con una nieta de Slim— podría derivar en un conflicto de intereses. "Qué bueno que se venga a invertir a Puebla, pero lo que queremos es condiciones de equidad, de transparencia, y que no haya un uso privilegiado de la información para favorecer intereses particulares", sentenció.
La declaración de Riestra no es una acusación, pero sí una advertencia. El panista recordó que el gobierno municipal tiene la llave de los permisos, los cambios de uso de suelo y las licencias que cualquier inversión requiere. Y en este caso, la llave la tiene quien además es familiar del comprador. "Chedraui tiene información privilegiada para el desarrollo y sobre el crecimiento de la ciudad", dijo Riestra, aludiendo a la ventaja que el alcalde podría tener en el manejo de los tiempos, los dictámenes y las decisiones urbanísticas que favorezcan el proyecto de Grupo Carso.
El propio Chedraui ya había adelantado que su gobierno "podría facilitar los permisos que cualquier empresario solicite". La frase, que en cualquier otro contexto sería una declaración de eficiencia administrativa, en este caso suena a promesa. Porque cuando el alcalde dice que facilitará permisos para una inversión de su familiar político, la línea entre la gestión pública y el favor personal se vuelve borrosa. Riestra pide que esa línea se mantenga clara: que los términos de la transacción sean públicos, que el proceso sea abierto y que no haya privilegios ocultos.
La compra del Paseo San Francisco es una operación de mil 500 millones de pesos, una cifra que por sí sola merece escrutinio. Pero el escrutinio debe ser doble cuando quien confirma la compra es el alcalde y quien compra es su pariente político. La ciudadanía tiene derecho a saber si el proyecto implicará cambios en el uso de suelo, si habrá beneficios fiscales, si el ayuntamiento agilizará trámites de manera extraordinaria. El panista no pide frenar la inversión; pide que se haga con las reglas claras y sin atajos.
El conflicto de interés no es un delito; es una situación que debe declararse y gestionarse con transparencia. Chedraui tiene la obligación de apartarse de cualquier decisión relacionada con el proyecto de Slim, de informar al Cabildo y a la ciudadanía sobre cada paso del proceso, y de garantizar que el ayuntamiento no otorgue privilegios que no otorgaría a cualquier otro inversionista. Hasta ahora, el alcalde ha preferido la opacidad: "los detalles los dará la empresa", dijo. Pero los detalles que importan no son los del proyecto, sino los del permiso.
Mario Riestra ha puesto el tema en la agenda con una pregunta incómoda pero necesaria: ¿el parentesco de Chedraui con Slim es irrelevante o es la clave de la inversión? La respuesta no está en las declaraciones del alcalde, sino en los documentos que el ayuntamiento debe hacer públicos. Puebla merece saber si el Paseo San Francisco será un polo de desarrollo o un símbolo de nepotismo. Y por ahora, el alcalde sigue sin dar la cara.


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