Habitantes de Santa María La Alta levantaron el bloqueo total de la carretera federal Puebla-Tehuacán después de advertir que reabrirían un carril y finalmente quitaron los montículos de tierra alrededor de las 4:00 PM. La decisión no es una claudicación, sino una tregua. La toma de la presidencia municipal de Tlacotepec de Benito Juárez sigue latente y la exigencia de recursos para su comunidad, subregistrada por el alcalde Martín Camargo, sigue sin respuesta. La carretera está abierta, pero el conflicto sigue asfixiando al pueblo nahua.

TLACOTEPEC DE BENITO JUÁREZ, PUEBLA. — Los montículos de arena que durante horas mantuvieron cerrada la carretera federal Puebla-Tehuacán fueron retirados por los manifestantes de Santa María La Alta al filo de las 4:00 PM de este martes. La decisión, anunciada después de que los habitantes liberaran un carril como gesto de buena voluntad, no significa un fin de la protesta sino un cambio de estrategia. Los habitantes de esta comunidad nahua de Tlacotepec de Benito Juárez levantaron el bloqueo vehicular, pero mantienen su exigencia: que el alcalde Martín Camargo de la Peña entregue los recursos federales que les corresponden y corrija el subregistro poblacional que los ha dejado sin fondos.

La reapertura total de la vialidad ocurrió después de horas de presión sobre el gobierno municipal y estatal. Durante la mañana, los manifestantes habían bloqueado ambos carriles con montoneras de tierra, dejando incomunicado el tránsito en una de las rutas más importantes del estado. Luego, como un mensaje calculado, liberaron un carril para permitir el paso de transportistas. Finalmente, al caer la tarde, los montículos fueron removidos por completo. La carretera volvió a la normalidad, pero la normalidad en Tlacotepec es un espejismo.

La comunidad de Santa María La Alta sigue esperando una respuesta concreta del alcalde, quien hasta ahora se ha negado a entregar los recursos que la ley les garantiza. La denuncia central —el subregistro de la localidad con 1,022 habitantes cuando el INEGI censó 7,812— sigue sin ser atendida. La diferencia numérica no es un tecnicismo: es la diferencia entre la pobreza y la posibilidad de obras, entre el abandono y el desarrollo. Y mientras Camargo se mantiene en su posición de "intocable", la comunidad ha demostrado que sabe movilizarse y que no teme bloquear lo que el alcalde no quiere abrir.

La toma de la presidencia municipal de Tlacotepec, que comenzó el lunes, se mantiene latente, lo que indica que la presión sobre el gobierno municipal continúa. El bloqueo carretero era un complemento de una protesta que tiene como epicentro el ayuntamiento. Ahora que la carretera está libre, la atención vuelve a centrarse en el edificio público donde los ciudadanos esperan que Camargo dé la cara y entregue lo que les pertenece.

El gobierno estatal ya ha enviado personal para mediar en el conflicto, pero las negociaciones hasta ahora no han producido acuerdos sustanciales. Los representantes de Gobernación regional han participado en las mesas de diálogo, pero sin resultados concretos. La comunidad ha dejado claro que no se moverá hasta que vea una solución definitiva. Y la solución, en este caso, no es negociable: los recursos deben llegar a Santa María La Alta y el subregistro debe ser corregido.

La reapertura de la carretera es un gesto de los manifestantes hacia la ciudadanía que necesita transitar, pero no hacia el gobierno municipal. Camargo sigue siendo el mismo: un alcalde que se declaró "intocable" y que ahora ve cómo su pueblo se organiza para demostrarle que ningún político lo es cuando la justicia está del otro lado. La comunidad advierte que si no hay acuerdos en los próximos días, volverán a cerrar la carretera. Y esta vez, quizá, no la abran tan rápido.

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