La Suprema Corte de Justicia de la Nación revisará si otorga personalidad jurídica a las abejas meliponas de Hopelchén, Campeche, y a la Reserva Geohidrológica Anillo de los Cenotes en Homún, Yucatán. Comunidades mayas denuncian afectación por plaguicidas y megagranjas porcícolas. El caso es inédito en la historia judicial de México.
HOPELCHÉN, CAMPECHE. — La abeja melipona y los cenotes de la península de Yucatán están a punto de ser reconocidos como sujetos de derecho en México. El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ejercerá su facultad de atracción para revisar dos solicitudes presentadas por comunidades mayas de Campeche y Yucatán que buscan que la máxima autoridad judicial del país otorgue personalidad jurídica a estas especies y ecosistemas. De prosperar, México se sumaría a la corriente global de reconocimiento de derechos de la naturaleza con un fallo histórico.
El primer caso proviene de Hopelchén, Campeche, donde las comunidades mayas promovieron la solicitud SEFA 224/2026 para que las abejas meliponas (Melipona beecheii) sean reconocidas como sujetos de derechos. La petición argumenta que esta especie, utilizada en la apicultura tradicional maya, forma parte de un patrimonio biocultural construido durante siglos y está siendo diezmada por el uso de plaguicidas como fipronil y neonicotinoides, que han afectado gravemente sus poblaciones. La abeja melipona no solo poliniza los ecosistemas locales, sino que está intrínsecamente vinculada a la alimentación, las prácticas rituales, el conocimiento ecológico y la identidad cultural de las comunidades mayas.
El segundo caso, correspondiente a la solicitud SEFA 223/2026, fue presentado por los pueblos mayas de Homún, Yucatán, para que se reconozca la personalidad jurídica de los cenotes integrados en la Reserva Geohidrológica Anillo de los Cenotes, un sistema de cavernas y cuerpos de agua subterráneos que es el principal abastecimiento de agua dulce en la región. La zona está rodeada por al menos 352 granjas porcícolas que, según los denunciantes, ponen en riesgo la calidad del agua, la biodiversidad y el equilibrio ecológico de la reserva.
El ministro Arístides Rodrigo Guerrero, al exponer el caso de las abejas, consideró que la atracción permitiría "sentar un criterio que reconozca a la abeja melipona estrechamente vinculada a la identidad económica y cultural de las comunidades mayas del municipio de Hopelchén como Sujetos de Derecho o elemento jurídico de protección mediante la protección integral de los pueblos indígenas que han mantenido una relación histórica con esta especie". La declaración del ministro apunta a una doble dimensión del caso: la protección de la especie como tal y la defensa de los derechos culturales y territoriales de los pueblos mayas.
Ambos casos están conectados por la amenaza de la industria porcícola. En Homún, las comunidades obtuvieron en 2018 una suspensión de operaciones de la megagranja PAPO (Producción Alimentaria Porcícola), pero la presión de los criaderos industriales sobre el Anillo de los Cenotes no ha cesado. La Corte analizará si la autorización, instalación y operación de una megagranja porcícola dentro del área de la reserva vulnera los derechos humanos al agua, al medio ambiente sano, a la salud, a la identidad cultural y a la libre determinación del pueblo maya.
La decisión del Pleno de la SCJN de atraer estos asuntos sitúa a México en la vanguardia del litigio ambiental y de derechos de los pueblos indígenas. Mientras en otras latitudes tribunales han reconocido derechos a ríos, bosques y glaciares, la Corte mexicana podría convertirse en la primera en el continente en extender la personalidad jurídica a insectos polinizadores y a un sistema kárstico de cenotes. El fallo, cualquiera que sea, marcará un antes y un después en la relación entre el derecho mexicano y los seres no humanos que habitan el territorio maya.


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