La Secretaría de Desarrollo Rural de Yucatán puso en marcha la segunda fase del plan de supresión de la miasis, con 625 trampas azules en 13 municipios, mientras el estado acumula 1,726 casos animales, 36 contagios humanos y una defunción. Chiapas encabeza los casos humanos con 145, y la SSA confirmó tres muertes nacionales.

MÉRIDA, YUCATÁN. — La Secretaría de Desarrollo Rural de Yucatán puso en marcha la segunda fase del Plan Piloto de Supresión de la Miasis, con acciones de vigilancia, trampeo, diagnóstico y atención oportuna de casos en la entidad, que acumula 1,726 casos de animales infectados por el gusano barrenador y 36 casos en humanos, con una defunción confirmada por la Secretaría de Salud federal. La Fase 2 del plan tiene como objetivo contener la dispersión del insecto y reforzar las acciones de vigilancia y control del gusano barrenador del ganado para proteger la salud humana y animal en la península de Yucatán, donde la plaga ya afecta a 100 de los 106 municipios del estado.

Como parte de la estrategia se instalaron 625 trampas, operadas por la Seder, la Secretaría de Desarrollo Sustentable, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Universidad Autónoma de Yucatán. En esta etapa se atenderán los municipios de Acanceh, Chicxulub Pueblo, Conkal, Hunucmá, Kanasín, Progreso, Samahil, Timucuy, Tixkokob, Tixpéhual, Ucú, Umán y la capital, Mérida. La responsable de las actividades de trampeo, Rocío Chuc Mézquita, explicó que en esta fase únicamente se colocarán trampas azules, ya que utilizan una kairomona, una sustancia química que desprende un olor similar al de una herida y atrae a la mosca del gusano barrenador. “La trampa azul se eligió porque tiene una acción más rápida que la trampa artesanal y la de estación cebo; además, permite conservar mejor las especies capturadas. Las estamos colocando en parques y lugares con presencia de perros sin hogar”, detalló la especialista.

Las trampas son revisadas semanalmente y posteriormente trasladadas a un laboratorio para la identificación de los insectos capturados. Durante la Fase 1 del plan, desarrollada de enero a marzo de 2026, se enviaron 6,396 muestras de larvas a laboratorio, de las cuales 91 resultaron positivas al gusano barrenador del ganado. En ese periodo se instalaron 411 trampas en zonas de mayor riesgo. Los resultados de aquella etapa alertaron sobre la necesidad de escalar el operativo, y la Fase 2 duplica el número de trampas y amplía la cobertura territorial en la zona metropolitana de Mérida y municipios aledaños, donde la presencia de perros callejeros —potenciales hospedadores del parásito en entornos urbanos— ha sido identificada como un factor de riesgo relevante.

Las cifras oficiales reflejan la magnitud del desafío en Yucatán. El estado acumula 1,726 casos de gusano barrenador del ganado distribuidos en 100 de los 106 municipios, lo que significa que apenas seis demarcaciones han logrado mantenerse libres de la plaga. En humanos, Yucatán ocupa el cuarto lugar nacional en casos acumulados de miasis, con 36 registros, mientras que Chiapas encabeza la lista con 145 casos. La Secretaría de Salud federal confirmó, además, tres defunciones por miasis causada por el gusano barrenador en el país: una mujer en Yucatán durante la semana del 7 al 13 de marzo; un segundo caso en Oaxaca entre el 29 de marzo y el 4 de abril; y el tercero en Querétaro durante la semana epidemiológica 25, del 27 de junio al 3 de julio de 2026.

El plan en Yucatán se suma a una estrategia nacional que enfrenta el avance de la plaga desde su reaparición en noviembre de 2024 en Chiapas. En 19 meses, el gusano barrenador ha recorrido casi 2,000 kilómetros y acumula más de 31,000 casos en animales en todo el país, además de haber cruzado la frontera hacia Texas y Nuevo México, lo que llevó al cierre de la frontera ganadera con Estados Unidos y a la suspensión de las exportaciones de ganado mexicano. La nueva planta de producción de moscas estériles inaugurada el 27 de junio en Chiapas, operada en coordinación con el USDA-APHIS, enfrenta ahora el reto de frenar una plaga que ya se ha instalado en el territorio estadounidense. Mientras tanto, en Yucatán, las trampas azules cuelgan de los árboles en parques y calles, y los equipos de vigilancia esperan que la segunda fase del plan piloto logre lo que la primera apenas insinuó: contener al insecto antes de que el gusano barrenador se convierta en una crisis sanitaria permanente en la península.

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