La masacre de 10 personas, entre ellos políticos y empresarios, en Fresnillo, reivindicada por el Cártel de Sinaloa, ha puesto al gobernador David Monreal en el centro de la tormenta. La matanza ocurrió una semana después de la visita de Claudia Sheinbaum al estado y ha desatado una crisis de credibilidad que podría costarle a Morena la gubernatura en 2027, según el Poll of Polls 2027 de Región Global / Mexconomy.
RG PRO — El estado de Zacatecas atraviesa su peor crisis de seguridad en décadas. La masacre de 10 personas, entre ellos políticos y empresarios, en Fresnillo ocurrida en julio de 2026, reivindicada por el Cártel de Sinaloa, ha expuesto la fragilidad del gobierno de David Monreal y su incapacidad para contener la violencia que ya se ha convertido en el eje de la campaña electoral para 2027. El propio gobernador fue amenazado por el crimen organizado en un mensaje que colgó los cuerpos de las víctimas en puentes de la ciudad, un acto de terror que ningún mandatario estatal había enfrentado con tanta crudeza en los últimos años.
El epicentro de la crisis es Fresnillo, municipio gobernado por el clan Monreal y donde el alcalde ha sido citado a declarar por la Fiscalía estatal en el marco de una investigación por extorsión y colusión de autoridades. La masacre se produjo apenas una semana después de que la presidenta Claudia Sheinbaum visitara la entidad, donde empresarios locales le denunciaron personalmente las extorsiones que sufren a manos del crimen organizado. La coincidencia temporal no es fortuita: el mensaje del Cártel de Sinaloa fue dirigido tanto al gobernador como a la mandataria federal.
El gobernador Monreal, hermano del diputado Ricardo Monreal, ha visto cómo su capital político se desmorona. Su gobierno ha sido señalado por la oposición, —PRI y PAN, como cómplice de una estrategia de "paz a cambio de territorio" que no ha contenido la violencia. La masacre de Fresnillo, con sus cuerpos colgando de puentes, ha sido el parteaguas. La Fiscalía estatal investiga la colusión de funcionarios municipales y estatales con el crimen organizado, un escenario que los morenistas no han podido desmentir con contundencia.
El desplome electoral de Morena en Zacatecas es el más evidente del norte-centro del país. Según el Poll of Polls 2027 de Región Global / Mexconomy, el partido perdió 8.7 puntos porcentuales entre marzo y julio de 2026, quedando con una ventaja de apenas 5.7 puntos sobre el PRI. La tendencia de cierre es sostenida y no hay señales de recuperación. La oposición, que en cualquier otro ciclo estaría fragmentada, encuentra en el descontento ciudadano un combustible que trasciende las siglas partidistas. Zacatecas está en el semáforo rojo para el oficialismo.
El gobierno de David Monreal ha intentado responder con discursos de "cero impunidad", pero la percepción ciudadana es de abandono y complicidad. La presencia de elementos de la Guardia Nacional y del Ejército no ha detenido la violencia, y los empresarios han denunciado que el crimen organizado controla no solo el territorio, sino también la economía local. En Fresnillo, el control criminal ha sido histórico, desde la alianza entre los Beltrán Leyva y los Zetas, pero lo que antes era una guerra entre cárteles ahora es una guerra contra el Estado.
La proyección electoral para 2027 es desfavorable para Morena. Si la masacre de Fresnillo no logra ser procesada con resultados claros —detenciones de los responsables y deslinde de funcionarios coludidos—, el partido puede perder la gubernatura. La oposición, aún difusa, encabezada por el PAN y el PRI, tiene la oportunidad de capitalizar el hartazgo ciudadano, pero deberá ofrecer un proyecto creíble de seguridad. En Zacatecas, como en Sinaloa y Chihuahua, la elección de 2027 será un referéndum sobre el control territorial del crimen organizado y la capacidad del Estado para responder. El clan Monreal está en la mira. Y el tiempo, en contra.


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