El acuerdo energético entre Donald Trump y Delcy Rodríguez contempla el desarrollo de 17 campos petroleros en Venezuela, con una inversión superior a los 100.000 millones de dólares. El plan proyecta alcanzar 1,5 millones de barriles diarios e ingresos fiscales por 209.000 millones en 25 años.
VENEZUELA. — El acuerdo energético bilateral anunciado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, prevé el desarrollo conjunto de 17 campos petroleros estratégicos que albergan un potencial estimado de 65.000 millones de barriles en reservas probadas, equivalentes a entre el 21% y el 22% de las reservas totales de crudo de Venezuela. Aunque no se ha divulgado una lista oficial detallada, la información confirmada por ambas partes permite trazar el mapa de los activos estratégicos que impulsarán esta alianza, que se proyecta con un horizonte de 25 años.
El plan incluye ocho bloques verdes (greenfields) ubicados en la Faja Petrolífera del Orinoco, áreas vírgenes sin infraestructura previa que requerirán desarrollos desde cero, así como campos maduros localizados en la cuenca del Lago de Maracaibo, estado Zulia, áreas tradicionales de producción que requieren reactivación, optimización y tecnología de recuperación mejorada. Reportes de la agencia Reuters señalan que documentos de trabajo de la negociación mencionan bloques como Ayacucho 6 y 7, Boyacá 5 y 8, y Junín 1, 3, 10 y 12 en el Orinoco, mientras que en el Zulia destacan yacimientos como Bachaquero-Lagunillas-Ceuta, Lago Medio y Lagunillas Lago. Ninguna de estas denominaciones ha sido ratificada oficialmente.
El acuerdo contempla una inversión superior a los 100.000 millones de dólares, con una meta de producción que superaría los 1,5 millones de barriles diarios. En términos fiscales, se proyectan ingresos para el Estado venezolano por el orden de los 209.000 millones de dólares, calculados a un precio promedio de 65 dólares por barril, lo que dejaría una renta neta aproximada de 19 dólares por barril para las arcas públicas. La representación venezolana ha enfatizado que el país mantiene plenamente la soberanía y la propiedad de los recursos del subsuelo.
El desarrollo de los pozos se ejecutará a través de operadores privados. Aunque el marco jurídico exacto —concesiones, contratos de arrendamiento o esquemas de participación conjunta— sigue bajo reserva, trasciende que transnacionales con presencia o historial en el país como Chevron, Repsol, Shell, ENI y BP podrían participar en acuerdos complementarios o de operación. La alianza se produce en un contexto de sanciones internacionales parcialmente aliviadas y de reconfiguración del mercado energético global tras la invasión de Ucrania y la volatilidad de los precios del crudo.
A la espera del desglose oficial pozo por pozo, el mercado internacional se mantiene atento a las firmas definitivas que determinen la ingeniería legal y técnica con la que se reactivará una quinta parte de las reservas de petróleo del país sudamericano. El acuerdo Trump-Rodríguez representa el mayor esfuerzo de inversión externa en el sector energético venezolano en décadas y podría reconfigurar la geopolítica energética de la región.
Fuentes: declaraciones de Donald Trump y Delcy Rodríguez; reportes de Reuters; información del sector energético venezolano; documentos de trabajo de la negociación; El Nacional.


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