La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este lunes con una frase que resume su postura sobre el regreso fallido de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa: "¿Qué necesidad?". Calificó la decisión del gobernador morenista como "imprudente" y subrayó que "ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo". Es la condena más explícita de una presidenta a un gobernador de su propio partido.
CDMX — La presidenta Claudia Sheinbaum fue contundente este lunes al ser cuestionada sobre el regreso y la posterior salida de Rubén Rocha Moya de la gubernatura de Sinaloa. "¿Qué necesidad?", preguntó la mandataria, al referirse a la decisión del gobernador morenista de reincorporarse al cargo por apenas 33 horas. "Me pareció imprudente", afirmó, en una declaración que no dejó espacio a la ambigüedad. No fue un deslinde. Fue una condena pública.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
Sheinbaum fue clara sobre el fondo del asunto: "Nada personal puede estar encima de los intereses del pueblo de Sinaloa y del pueblo de México". La frase parece una declaración de principios generales, pero en el contexto del regreso de Rocha Moya —acusado por el Distrito Sur de Nueva York de conspirar con el Cártel de Sinaloa— adquiere un significado específico: los intereses personales de un gobernador acusado de narcotráfico no pueden estar por encima de la estabilidad de Sinaloa ni de la imagen de la 4T.
La presidenta también se refirió a la tensión entre la eficacia política y los principios. "Ante la duda, los principios siempre", declaró. Es una frase que resuena como un eco de la retórica de AMLO, pero que en sus palabras adquiere un matiz distinto. Sheinbaum está diciendo que los principios deben guiar la política, no la conveniencia del momento. Y al calificar el regreso de Rocha Moya como "imprudente", está señalando que esa decisión fue un error de cálculo político, no un acto de principios.
La pregunta de Sheinbaum —"¿Qué necesidad?"— es más que una pregunta retórica. Es un juicio. Rocha Moya no necesitaba regresar. No había urgencia. No había beneficio para Sinaloa. Solo había un mensaje de poder: "Aquí estoy". Sheinbaum lo recibió y lo rechazó. La presidenta está marcando distancia de la lógica del orquestador: el poder por el poder, el regreso por el regreso. Y al hacerlo, envía un mensaje a toda la 4T: los intereses personales no están por encima del proyecto de nación.
La condena de Sheinbaum a Rocha Moya no es solo sobre un gobernador. Es sobre el modelo de hacer política que permitió que Rocha Moya regresara sin consultar, sin coordinar, sin consecuencias. La presidenta dijo que su responsabilidad es "conducir a la nación en primer lugar". Rocha Moya, al regresar por 33 horas, demostró que su prioridad no era Sinaloa, sino su propia posición. Sheinbaum acaba de decirlo en voz alta.


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