El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, revocó las mesas de diálogo con grupos armados ilegales iniciadas por Gustavo Petro. La decisión afecta al EMBF, la CNEB y las ACSN. El mandatario declaró que "la opción del diálogo está completamente agotada".
COLOMBIA. — El presidente colombiano Abelardo de la Espriella puso fin a las conversaciones con grupos armados ilegales iniciadas por su antecesor, Gustavo Petro, al revocar los nombramientos de los representantes gubernamentales en los diálogos de la denominada "paz total". La decisión quedó detallada en resoluciones expedidas el viernes 28 de agosto y dadas a conocer este sábado, en las que se argumenta "ausencia de voluntad de paz" de las organizaciones insurgentes. Las medidas afectan procesos con agrupaciones que, según el nuevo Ejecutivo, no prosperaron durante la administración anterior.
Entre las organizaciones afectadas se encuentran el Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio comandante Gentil Duarte, comandante Jorge Suárez Briceño y Frente Raúl Reyes (EMBF); la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN). El EMBF formó parte del Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de la antigua guerrilla de las FARC, de la cual se separó en 2024 ante la negativa de esa estructura de continuar las negociaciones con la administración de Petro. Por su parte, la CNEB surgió tras una escisión de la denominada Segunda Marquetalia y está conformada por la Coordinadora Guerrillera del Pacífico (CGP) y los Comandos de Frontera (CDF), con presencia en diversas regiones del país.
Una de las resoluciones señala que, "no obstante haberse instalado la Mesa de Diálogos de Paz, se han presentado diversos acontecimientos que han debilitado los diálogos del gobierno nacional con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano", y añade que no ha sido posible evidenciar una voluntad real de reinserción a la vida civil. En concordancia, la Presidencia dejó sin efecto las credenciales de los negociadores gubernamentales y retiró el reconocimiento otorgado a los delegados de dichos grupos. Armando Novoa, quien ejercía como jefe negociador del gobierno en los diálogos con la CNEB, calificó la medida como un acto innecesario y explicó que el 6 de agosto, un día antes de la toma de posesión de De la Espriella, los representantes de la delegación presentaron su renuncia irrevocable.
La política de paz total, bandera del gobierno anterior, naufragó tras el fracaso de los acercamientos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el EMC, procesos que fueron suspendidos por el propio Petro alegando falta de compromiso de los insurgentes. Aquella propuesta incluía también negociaciones con otras disidencias de las FARC y planes de sometimiento a la justicia para bandas de criminalidad organizada como el Clan del Golfo, aunque los resultados fueron escasos durante el pasado mandato presidencial. En contraste, De la Espriella había enfatizado antes de asumir que en su gestión no habría ofertas generosas ni concesiones inaceptables.
Durante su discurso de investidura, el mandatario subrayó que "la opción del diálogo está completamente agotada" con las organizaciones armadas ilegales de Colombia. El fin de las mesas de negociación representa un giro radical en la estrategia de seguridad del país y cierra un capítulo iniciado por el gobierno de Petro, al tiempo que coloca el foco en la respuesta militar ante el conflicto armado interno y la creciente presencia de grupos ilegales en el territorio nacional.
Fuentes: resoluciones de la Presidencia de la República de Colombia, 28 de agosto de 2026; declaraciones del presidente Abelardo de la Espriella; Armando Novoa; agencia EFE; información institucional.


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