La Embajada de Estados Unidos en México difundió una imagen en la que el director de la DEA, Terry Cole, presenta a Omar García Harfuch como "socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos". La declaración oficializa el blindaje del secretario de Seguridad mexicano frente a los rumores de que AMLO pidió a Sheinbaum su remoción. Washington no está dispuesto a perder a Harfuch en México.

CDMX — La Embajada de Estados Unidos en México publicó el 19 de agosto una imagen que no deja espacio a la ambigüedad. En ella, el director de la DEA, Terry Cole, presenta a Omar García Harfuch como "socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos". No es un rumor. No es una filtración. Es un mensaje oficial de Washington. El blindaje de Harfuch ya no es una especulación; es una declaración pública de la Embajada.

— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —

La imagen llega en el momento exacto en que circulan rumores sobre una posible remoción de Harfuch. Según versiones no oficiales, Andrés Manuel López Obrador habría pedido a la presidenta Claudia Sheinbaum que relevara al secretario de Seguridad. La respuesta de Washington es contundente: "Harfuch es nuestro. No lo toquen." La DEA no quiere perder a su interlocutor clave en el gobierno mexicano, y la Embajada lo está diciendo en público.

La imagen no es sutil. "Socio de confianza" implica una relación estratégica. "Buen amigo de Estados Unidos" va más allá de lo institucional; es personal. Terry Cole, el administrador de la DEA, avala directamente a Harfuch. No es una declaración de un funcionario menor. Es el jefe de la agencia antidrogas más poderosa del mundo. Y lo hace a través de la Embajada, en un mensaje diseñado para ser visto por el gobierno mexicano y la opinión pública.

El blindaje de Harfuch coloca a Sheinbaum en una posición incómoda. Si cede a la presión de AMLO y remueve a Harfuch, enfrentará a Washington. Si mantiene a Harfuch, desafiará al orquestador. Cualquier decisión la hunde más en las arenas movedizas de la 4T. AMLO quiere controlar todas las piezas del tablero. Harfuch, respaldado por la DEA, es una pieza que se le escapa.

La imagen de la Embajada es un acto político. Ocurre el mismo fin de semana en que Rocha Moya regresó y se fue, en que Sheinbaum se deslindó sin actuar, y en que el Congreso de Sinaloa avaló la licencia del gobernador. En medio de la crisis del sistema, EE.UU. está enviando un mensaje claro: la relación con México pasa por Harfuch. Y no están dispuestos a perderlo. La pregunta que queda en el aire es si Sheinbaum tendrá el valor de mantenerlo en el cargo frente a la presión de AMLO, o si cederá y enfrentará las consecuencias de romper con Washington.

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