El FBI, la DEA, el Departamento de Estado y la Fiscalía General de EE.UU. anunciaron una ofensiva unilateral contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con 102 millones de dólares en recompensas por su cúpula. El director de la DEA, Terry Cole, advirtió: "No descansaremos hasta detener a sus líderes y a los políticos y funcionarios mexicanos que les brindan protección". EE.UU. retiró inspectores del aguacate y Trump incluyó a México en la lista de países que "perjudican" a su país.
RG — Tres días después de que el presidente Donald Trump reposteara la carta del comentarista Bill O'Reilly que cuestionaba al gobierno mexicano, la administración estadounidense movilizó a su "establishment" de seguridad —FBI, DEA, Departamento de Estado, Fiscalía General— para anunciar una ofensiva unilateral contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Desde la Casa Blanca, Kash Patel (FBI), Terry Cole (DEA) y el fiscal general interino Todd Blanche presentaron recompensas totales por 102 millones de dólares para capturar a la cúpula del CJNG, encabezada por Juan Carlos Valencia González, alias "El Pelón", hijastro de "El Mencho", por quien ofrecen 25 millones de dólares.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
El mensaje más contundente llegó del director de la DEA, Terry Cole: "No descansaremos hasta detener a sus líderes y a los políticos y funcionarios mexicanos que les brindan protección". Estados Unidos no solo va por los capos del CJNG, sino por los políticos mexicanos que los protegen. El secretario de Estado, Marco Rubio, publicó en redes sociales que Washington está "persiguiendo, desmantelando y destruyendo al CJNG" y anunció que ya se han revocado 93 visas a familiares y socios de narcotraficantes designados como terroristas. Ninguno de los funcionarios mencionó nombres de políticos mexicanos, pero las investigaciones en Chicago, San Antonio y Nueva York apuntan a un gobernador fronterizo, políticos de Jalisco, un senador y hasta familiares del expresidente López Obrador.
La ofensiva no se limitó al ámbito judicial. El gobierno de EE.UU. retiró a los inspectores del USDA que certifican la producción de aguacate mexicano en Michoacán, argumentando amenazas de seguridad, lo que frena la exportación de miles de toneladas del cultivo. La presión económica se suma a la presión judicial y militar. El presidente Trump, en un discurso posterior, incluyó a México en la lista de países que "perjudican" a EE.UU. con aranceles, junto con China, Japón, Alemania y Corea del Sur, y calificó a Canadá como un país "repugnante". La hostilidad de la administración Trump hacia México se ha intensificado en todos los frentes.
La "cacería" contra el CJNG anunciada por Washington conecta directamente con el huachicol fiscal —el contrabando de gasolinas desde EE.UU. a México—, un delito que ha sido investigado en cortes estadounidenses y que involucra a políticos mexicanos. Los expedientes en Chicago, San Antonio y Nueva York mencionan a un gobernador fronterizo, políticos de Jalisco, un senador y familiares de López Obrador. La ofensiva de EE.UU. no es solo contra el CJNG, sino contra toda la red de facilitadores y protectores que permiten la operación del cártel en México. La advertencia de Terry Cole es clara: "No descansaremos". El gobierno de Sheinbaum enfrenta una presión sin precedentes, y la respuesta no puede ser solo discursos soberanistas. Todo parece indicar que Washington ha decidido actuar con o sin la cooperación de México.


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