En tres días, Omar García Harfuch recibió el respaldo público de la DEA, la Embajada de EE.UU. y el embajador Ronald Johnson. La secuencia no es casual: ocurre en el momento exacto en que circulan los rumores de que AMLO pidió a Sheinbaum su remoción. Washington no está defendiendo a Harfuch por simpatía personal. Lo está defendiendo porque es su canal de comunicación con el gobierno mexicano.

CDMX — El blindaje de Omar García Harfuch es uno de los movimientos más claros de la estrategia de Estados Unidos en el tablero mexicano. En tres días, el secretario de Seguridad recibió el respaldo público de la DEA, la Embajada y el embajador Ronald Johnson. No es una coincidencia. Es una operación coordinada para proteger a su interlocutor clave en México.

— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —

La secuencia del blindaje es clara. El 22 de agosto, el director de la DEA, Terry Cole, declaró que tiene "comunicación diaria" con Harfuch. El 23 de agosto, la Embajada de EE.UU. difundió una imagen en la que Cole presenta a Harfuch como "socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos". El 24 de agosto, el embajador Ronald Johnson citó y elogió el operativo de Harfuch contra el CJNG. Washington no solo está defendiendo a Harfuch. Lo está colocando en el centro de la relación bilateral.

El contexto del blindaje es la presión de AMLO para remover a Harfuch. Según versiones no oficiales, el orquestador habría pedido a Sheinbaum que relevara al secretario de Seguridad. La respuesta de Washington es un mensaje directo: "Harfuch es nuestro. No lo toquen." Si Sheinbaum cede a la presión de AMLO, la relación con EE.UU. se romperá. Si mantiene a Harfuch, desafiará al orquestador. Cualquier decisión la hunde más en las arenas movedizas de la 4T.

Harfuch ya no es solo el secretario de seguridad. Es el símbolo del nuevo eje de poder en México. Sheinbaum y Harfuch están alineados con EE.UU. AMLO y el ala radical de Morena están siendo desplazados. La geopolítica mexicana se está redefiniendo. Y Harfuch, blindado por Washington, es una pieza clave en esa reconfiguración.

La pregunta que queda en el aire es si Sheinbaum tendrá el valor de mantener a Harfuch frente a la presión de AMLO. La evidencia sugiere que sí. El blindaje de EE.UU. le da el respaldo necesario para resistir. Y Harfuch, mientras tanto, sigue operando. Sigue negociando. Sigue siendo el hombre de Washington.

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