La presidenta Claudia Sheinbaum cometió un lapsus que delata más que sus palabras cuidadosamente medidas. Al hablar de su responsabilidad como presidenta, dijo: "Esa fue —ojo, la traiciona el subconsciente— mi responsabilidad que asumí", y corrigió de inmediato: "y —corrige— que mantengo". El subconsciente la traicionó: habló de su responsabilidad como algo del pasado. La fractura entre su rol institucional y su lealtad al movimiento de AMLO es cada vez más visible.
CDMX — Las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum este lunes sobre el caso Rocha Moya estuvieron llenas de contenido político. Pero fue un lapsus, una corrección forzada, lo que reveló la tensión interna que vive la mandataria. Al referirse a su responsabilidad como presidenta, Sheinbaum dijo: "Esa fue —ojo, la traiciona el subconsciente— mi responsabilidad que asumí". Luego corrigió: "y —corrige— que mantengo". El subconsciente la traicionó. Habló de su responsabilidad en pasado. Como si su papel como presidenta ya no fuera suyo. Como si su compromiso con el proyecto de la 4T estuviera en entredicho.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
El lapsus de Sheinbaum no es un error menor. Revela una fractura interna: entre su responsabilidad institucional como presidenta de México y su lealtad al movimiento que la llevó al poder. Su corrección inmediata —"y que mantengo"— fue un intento de cerrar la grieta. Pero la grieta ya estaba abierta. Sheinbaum sabe que su papel como presidenta está en conflicto con la lógica del orquestador (AMLO), que sigue decidiendo desde la sombra. Rocha Moya regresó por orden de AMLO, no por decisión propia. Sheinbaum se enteró por un tuit.
La fractura se confirma en otros momentos de su intervención. Sheinbaum calificó el regreso de Rocha Moya como "imprudente" y dijo que "ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo". Es una crítica indirecta a la lógica del orquestador: el poder por el poder, el regreso por el regreso, sin importar las consecuencias. También ironizó sobre los rumores de que AMLO ordenó el regreso: "Este López Obrador le dijo a Rocha que regresara… no es que la política ficción". No lo desmintió. Lo minimizó.
Sheinbaum también dijo que se comunica con AMLO a través de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller: "A veces les llamo… Beatriz es mi amiga". No confirma ni desmiente contacto directo con AMLO. Lo reduce a una relación familiar. Es una forma de decir que no habla con el orquestador, pero sin decirlo abiertamente. La distancia entre Sheinbaum y AMLO es cada vez más evidente.
La pregunta que queda en el aire es si Sheinbaum podrá mantener su posición frente a la presión de AMLO y de Washington. Su lapsus revela que su subconsciente ya está procesando la ruptura. Su corrección muestra que aún no está lista para hacerla pública. Pero la fractura ya está allí. Y cada día que pasa, se hace más visible.


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