HIPÓTESIS
Las dos preguntas que Romero no respondió en su plenaria
HIPÓTESIS | Política en Puebla para iniciados
El dirigente nacional del PAN habló de "guerra civil" en Morena y presentó 111 soluciones para México. Días antes, su dirigente en Puebla convocó a una conferencia que su propia mesa directiva ignoró mirando el celular. Dos preguntas sin respuesta: ¿qué hace Romero con Riestra? ¿Se ha reunido Romero en secreto con el gran elector?

En la Ciudad de México, el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, presentó ante la plenaria de senadores de su partido una agenda de 111 soluciones para México. Habló de seguridad, economía y libertades. Calificó a Morena como un "tumor guinda" con "el germen de la autodestrucción." Describió al partido en el gobierno como una organización en "guerra civil" que "ni siquiera se preocupa por disimular." Presentó al PAN como la alternativa ordenada, unificada y lista para dar "la sorpresa de su vida" en 2027.

Un buen discurso. Pero tiene un problema en Puebla.

Mientras Romero hablaba de guerra civil en Morena, su dirigente en Puebla convoca una conferencia de prensa sobre la presidenta morenista de Atlixco. Tan irrelevante que los miembros de su propia mesa directiva miraban el celular. Algunos reían. Genoveva Huerta, la única panista que recorre colonias y sube al transporte público en la capital poblana, no estaba. Al día siguiente publicó en redes: "Yo sí me pongo la camiseta y la gorra, salgo a la calle, levanto la mano y doy la cara." El "yo sí" no iba dirigido a Morena.

Jorge Romero tendrá que responder, tarde o temprano, a la pregunta de si el PAN quiere ser tomado en serio en Puebla: ¿qué hace con Mario Riestra Piña?

No es pregunta menor. Esta columna ha documentado durante meses lo que los hechos muestran con consistencia: desde que Alejandro Armenta Mier llegó al gobierno, Riestra no ha dicho una sola cosa que le incomode. No hay denuncia sobre el sistema de control mediático documentado. No hay pronunciamiento sobre los actos anticipados de campaña que violan la ley. No hay posición sobre la encuesta que tiene nombre y metodología del gobernador. Sólo hay conferencias de prensa semanales sobre temas que no mueven el tablero, ante una mesa directiva que no escucha.

Un dirigente que no incomoda al poder no es un dirigente de oposición. Es parte del paisaje que el poder necesita para parecer democrático. Eso tiene un nombre en la política poblana. Esta columna lo ha usado desde su primera entrega.

Pero hay una segunda pregunta. Más incómoda. Más difícil de responder desde la plenaria de senadores en la Ciudad de México.

¿Se ha reunido Jorge Romero Herrera con Alejandro Armenta Mier?

No es pregunta retórica. El repositorio de esta columna ya documentó la foto de diciembre de 2025: Riestra, Blanca Alcalá y Romero Herrera juntos, en una imagen que produjo resultados políticos verificables en Puebla. Si Riestra opera para el gran elector, la cadena de mando tiene una lógica que no se detiene en Puebla. ¿Es Riestra un operador local que actúa por cuenta propia? ¿O hay conversaciones que suben más arriba, hacia el CEN, hacia el dirigente nacional que esta semana habló de guerra civil en Morena desde la Ciudad de México?

El PAN nacional puede tener 111 soluciones para México. En Puebla tiene una sola pregunta pendiente: ¿su dirigente estatal trabaja para el PAN o para el adversario?

Mientras esa pregunta no tenga respuesta, Genoveva Huerta seguirá subiéndose al transporte público sola. Y Jorge Romero seguirá hablando de guerra civil en Morena sin explicar la «pax y poder» que reina entre su operador en Puebla y el gran elector.

jorge romero herrera, mario riestra, pan puebla, pan nacional, genoveva huerta, alejandro armenta, gran elector, operador politico, oposicion puebla, guerra civil morena, hipotesis puebla