Alicia Bárcena, titular de Semarnat, reveló que México pierde casi 204 mil hectáreas de cobertura forestal al año por ganadería, construcción y tala ilegal. El 9 de agosto se realizará una jornada nacional de reforestación en 32 estados, con 6.6 millones de árboles y el uso de drones para sembrar semillas.

CDMX — México enfrenta una crisis silenciosa en sus bosques y selvas. Cada año, casi 204 mil hectáreas de cobertura forestal desaparecen del mapa nacional. La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, lo confirmó desde la mañanera: la ganadería, la construcción de edificios y hoteles, la tala ilegal, los incendios y las plagas están devorando el patrimonio natural del país. “Hay un tema de deforestación”, dijo sin eufemismos.

El dato es contundente: alrededor del 70 por ciento del territorio nacional tiene cobertura forestal, pero esa cifra se reduce año con año. El 60 por ciento de esos ecosistemas se encuentra en terrenos comunitarios o ejidales, lo que convierte a las comunidades en el primer frente de defensa contra la deforestación. Bárcena lo reconoció: la conservación no puede hacerse sin ellas. La tala ilegal, añadió, es hoy “el mayor desafío” del sector y se atiende en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

El resto de las amenazas también pesa. Los incendios forestales afectan en promedio 846 mil hectáreas, aunque este año las condiciones han sido menos severas. Las plagas y enfermedades forestales suman otras 62 mil hectáreas dañadas. La funcionaria recordó que la conservación de bosques y selvas no es un capricho ecologista: mantiene el ciclo del agua, regenera suelos, impulsa actividades productivas y es una herramienta clave contra el cambio climático.

Frente a esta pérdida, el Gobierno federal anunció una jornada nacional de reforestación para el próximo 9 de agosto. La secretaria de Agricultura, Columba López, detalló que la movilización abarcará las 32 entidades, 621 municipios, mil 632 núcleos agrarios y 32 mil hectáreas. La meta es plantar más de 6.6 millones de árboles y plantas. Participarán 235 mil 997 personas, y por primera vez se utilizarán drones para dispersar semillas recubiertas con sustratos que favorecen su germinación y las protegen de ser consumidas por animales.

La estrategia no es homogénea. Incluye bosques templados y nublados, selvas húmedas y secas, matorrales, pastizales y manglares, así como 37 áreas naturales protegidas. Este año se prevé plantar 430 mil ejemplares de maderas finas en Michoacán y Guerrero, como parte de los planes de justicia en esas regiones. También se producen plantas de 15 cultivos comerciales —cacao, café, papaya y guanábana, entre otros— con 200 mil ejemplares anuales. El programa Sembrando Vida, con más de 417 mil sembradores, produce 300 millones de plantas al año para atender nuevas superficies y sustituir ejemplares afectados por desastres, plagas, enfermedades o estrés hídrico.

La jornada del 9 de agosto será un esfuerzo colosal, pero la deforestación avanza a un ritmo que ningún acto simbólico puede detener por sí solo. Las 204 mil hectáreas perdidas cada año equivalen a plantar y perder, año tras año, una superficie del tamaño de la ciudad de Guadalajara. La tala ilegal, la ganadería extensiva y la expansión inmobiliaria siguen siendo los motores de la devastación. Mientras el Estado mexicano siembra millones de árboles, la pregunta que queda en el aire es si podrá frenar las manos que los talan.

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