La dirigencia nacional de Morena designó a Imelda Castro como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación en Sinaloa, el paso previo a la candidatura a gobernador. La senadora con licencia, de larga trayectoria en el PRD y Morena, llega en medio de la crisis por el indictment de Rubén Rocha Moya y la guerra entre cárteles, para encabezar la ofensiva electoral de 2027.
CDMX — La dirigencia nacional de Morena designó este miércoles a Imelda Castro Castro como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Sinaloa, un cargo que en la práctica interna del partido equivale al paso previo a la candidatura a la gubernatura. El anuncio, realizado en el World Trade Center de la Ciudad de México por la presidenta nacional Ariadna Montiel y la titular de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, coloca a Castro como la principal carta de Morena para la elección de 2027 en un estado sumido en la peor crisis de seguridad y gobernabilidad de su historia reciente.
Castro, nacida en Sinaloa de Leyva en 1968, es licenciada en Ciencia Política por la UAS y maestra en Ciencia Política por la UAZ. Su trayectoria comenzó en las filas del PRD en 1989, donde fue diputada local, dirigente estatal y regidora de Culiacán. Se incorporó a Morena en 2017 y llegó al Senado en 2018, siendo reelecta en 2024. En junio de este año solicitó licencia indefinida para participar en el proceso interno del partido rumbo a la gubernatura. Su perfil combina experiencia legislativa, conocimiento del estado y una trayectoria que la distancia del círculo cercano a Rubén Rocha Moya, el gobernador con licencia señalado por Estados Unidos por presuntos nexos con el narcotráfico.
La designación de Castro ocurre en el momento más crítico para Morena en Sinaloa. El estado ha perdido 13.4 puntos porcentuales en la intención de voto entre marzo y julio de 2026, según el Poll of Polls 2027 de Región Global / Mexconomy, y la guerra entre los Chapitos y la Mayiza ha dejado más de 4,000 muertos en dos años. La gobernadora interina, Yeraldine Bonilla, fue designada por Rocha Moya y carece de legitimidad, mientras que la exsecretaria de Educación, Graciela Domínguez Nava, fue nombrada por el Congreso estatal como sustituta, pero no ha logrado imponer orden. Castro llega con el respaldo de la dirigencia nacional, pero deberá enfrentar la percepción ciudadana de que Morena es parte del problema de inseguridad.
En su discurso, Castro enfatizó la unidad: “Aquí no hay proyectos individuales, ni intereses personales, sino un proyecto de transformación que comanda el pueblo”. La declaración busca contener las fracturas internas en un estado donde otros aspirantes, como la propia Domínguez o Imelda Castro, podrían impugnar la decisión de la dirigencia. El cargo de coordinador estatal no equivale jurídicamente a una candidatura, pero en la práctica Morena lo utiliza como un mecanismo de control para evitar que los conflictos internos se judicialicen o se conviertan en costos políticos. La dirigencia nacional, con Montiel y Hernández al frente, ha optado por un perfil que no está directamente manchado por el escándalo de Rocha Moya, pero que tampoco representa una ruptura con la estructura del partido en el estado.
La elección de 2027 en Sinaloa será un referéndum sobre la narcopolítica de Morena. Castro tendrá que construir una narrativa de separación del gobierno de Rocha Moya, demostrar que su gestión sería diferente y, al mismo tiempo, mantener la lealtad de la estructura morenista. La oposición, encabezada por el PAN y el PRI, buscará capitalizar el descontento, aunque hasta ahora no ha logrado articular una alternativa creíble. La ventaja de Morena en Sinaloa sigue siendo de 15.1 puntos, según el Poll of Polls, pero el escándalo de Rocha Moya y la violencia han creado una corriente subterránea que podría revertir esa ventaja. Castro es la apuesta de Morena para frenar esa tendencia.
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