El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, acordó con el Movimiento Motociclista suspender temporalmente la entrega de hologramas para cascos y abrir mesas de trabajo con el Congreso local a partir del 21 de septiembre. La decisión ocurre tras una manifestación que colapsó la Vía Atlixcáyotl durante más de cuatro horas. La reforma a la Ley de Movilidad había generado protestas en el gremio.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — La presión social logró EL martes un respiro para los motociclistas que rechazan la reforma a la Ley de Movilidad y Seguridad Vial, conocida popularmente como "Ley Casco". Después de más de cuatro horas de manifestación que colapsó la Vía Atlixcáyotl, el gobernador Alejandro Armenta Mier recibió a ocho representantes del Movimiento Motociclista del Estado de Puebla en una reunión que incluyó al presidente del Congreso local, Pavel Gaspar, y a funcionarios de su gabinete.
El principal acuerdo alcanzado fue la suspensión temporal de la entrega de los dispositivos adheribles al casco, conocidos como hologramas, que forma parte de los requisitos establecidos en la reforma. Mientras se revisan las inconformidades del gremio, el gobierno estatal se comprometió a dar respuesta por escrito a los planteamientos de los motociclistas y a instalar mesas de trabajo con el Congreso del Estado a partir del 21 de septiembre de 2026, con el objetivo de analizar jurídica y operativamente la ley y las propuestas presentadas por los inconformes.
“El gobernador Alejandro Armenta Mier refrendó que su administración prioriza la apertura al diálogo con los grupos que conforman la sociedad para beneficio de las familias poblanas”, informó el gobierno estatal en un comunicado. La reunión contó con la presencia del secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala; el secretario de Seguridad Pública Estatal, vicealmirante Francisco Sánchez; la subsecretaria de Movilidad y Seguridad Vial, Cynthia Chávez Ríos, y el subsecretario de Transporte, Juan Manuel Vega Rayet, entre otras autoridades.
La protesta del martes por la noche fue el detonante del diálogo. Cientos de motociclistas bloquearon la Vía Atlixcáyotl, una de las principales arterias de la capital poblana, para exigir la derogación o modificación de la reforma que, según el gremio, impone requisitos onerosos y poco prácticos, entre ellos la obligación de portar un holograma en el casco que, denuncian, carece de sustento técnico. La manifestación evidenció la inconformidad de un sector que ha crecido exponencialmente en la zona metropolitana y que encontró en la “Ley Casco” un motivo de movilización.
La suspensión temporal de la entrega de los dispositivos, mientras se desarrollan las mesas de trabajo, representa un primer triunfo para los motociclistas, pero el desenlace del conflicto dependerá de los acuerdos que se alcancen en las reuniones programadas a partir del 21 de septiembre. El gobierno estatal y el Congreso local tendrán la oportunidad de ajustar la normativa para equilibrar la seguridad vial con las necesidades de un gremio que ha demostrado su capacidad de presión. La respuesta escrita que el gobierno entregará a los inconformes será la primera prueba de si el diálogo trasciende las intenciones y se traduce en modificaciones concretas a la ley.
El caso de Puebla se suma al expediente de México 32 de Región Global como un ejemplo de la tensión entre la regulación estatal y la movilización ciudadana. La gestión de Armenta Mier, que llegó al gobierno con la promesa de un estilo de diálogo, enfrenta ahora el desafío de demostrar que la mesa de trabajo no es un mecanismo de dilación sino una vía efectiva para resolver las demandas de los motociclistas. El 21 de septiembre marcará el inicio de una negociación que definirá el futuro de la movilidad en el estado y la credibilidad de un gobierno que puso el diálogo como bandera.


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