Pemex informó el cierre del pozo exploratorio Krem-1, en Las Choapas, Veracruz, luego de una fuga que mantuvo un incendio durante 150 días. La empresa anunció acciones de saneamiento ambiental y reparación, mientras comunidades y organizaciones civiles mantienen denuncias por daños a la salud, cultivos y actividades productivas.

LAS CHOAPAS, VERACRUZ. — Después de casi cinco meses de emergencia, Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció el cierre del pozo exploratorio Krem-1, ubicado en el municipio de Las Choapas, Veracruz, donde una fuga de gas y petróleo provocó un incendio que permaneció activo durante aproximadamente 150 días. La empresa aseguró que el pozo dejó de presentar flujo en superficie y dio por concluida la etapa principal de atención de la contingencia, aunque continuará con un programa de saneamiento ambiental y compensación a las comunidades afectadas.

En un comunicado, la petrolera indicó que los trabajos especializados de control permitieron contener la fuga y avanzar hacia la recuperación de la zona. Entre las acciones anunciadas se encuentran servicios médicos y odontológicos, entrega de mobiliario escolar, el proyecto para pavimentar 26 kilómetros del camino entre los ejidos Río Playas y El Remolino, además de la donación de mil toneladas de concreto, una unidad tipo Vactor, una pipa con capacidad de 10 mil litros y combustible para fortalecer la operación municipal.

El cierre del pozo ocurre después de semanas de inconformidad social. A finales de julio, habitantes de la comunidad de La Guadalupe (El Jabón) bloquearon el acceso a las instalaciones para exigir atención médica, compensaciones económicas y una respuesta más amplia por las afectaciones derivadas del incendio. Los pobladores denunciaron pérdidas en cultivos, muerte de animales y problemas de salud asociados con el humo y la alteración de fuentes de agua.

La organización CartoCrítica estimó que alrededor de 3 mil 400 personas distribuidas en 29 localidades, dentro de un radio de diez kilómetros del pozo, pudieron resultar expuestas a las emanaciones generadas por el incendio. En un informe, la organización documentó testimonios sobre afectaciones respiratorias y económicas, además de advertir que la población infantil y las personas adultas mayores permanecieron entre los grupos más vulnerables mientras persistió la emergencia. “Mientras el pozo siga ardiendo... cada día prolonga la cicatriz en el suelo... y mantiene el humo tóxico sobre las mismas comunidades”, señaló.

El caso de Krem-1 se incorpora a una serie de incidentes registrados durante 2026 que han puesto bajo escrutinio la infraestructura petrolera nacional. El repositorio acumulativo documenta previamente el derrame en Cantarell-Abkatún, las fugas del pozo Concepción-134 en Minatitlán, el derrame en Venustiano Carranza, Puebla, la filtración en un ducto submarino de Puerto Progreso, Yucatán, así como accidentes e incendios en las refinerías de Salina Cruz y Olmeca (Dos Bocas). En conjunto, estos episodios han reavivado el debate sobre el mantenimiento de la infraestructura, la gestión de riesgos industriales y la respuesta ambiental de la empresa.

Pemex sostiene que continuará el diálogo con las comunidades y las autoridades para ejecutar las medidas de reparación anunciadas. Sin embargo, el prolongado tiempo que tomó controlar la fuga y las denuncias de habitantes y organizaciones civiles mantienen abierto el debate sobre la capacidad de respuesta ante contingencias ambientales en instalaciones estratégicas de la empresa estatal.

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