El personal de Protección Civil de Tehuacán denunció falta de insumos médicos, unidades en mal estado, deficiencias salariales y nula audiencia con el alcalde Alejandro Barroso. La respuesta oficial no tardó en llegar: el director Ramón Gabriel García Martínez aseguró que las unidades están en mantenimiento preventivo, que los insumos están cubiertos y que la reunión con el presidente municipal sí se realizó. La contradicción entre lo que dicen los trabajadores y lo que afirma el gobierno es un reflejo más de una administración que prefiere desmentir antes que escuchar.

TEHUACÁN, PUEBLA. — La denuncia estalló en redes sociales y rápidamente se convirtió en un nuevo dolor de cabeza para el alcalde de Tehuacán, Alejandro Barroso. El personal de Protección Civil y Bomberos alzó la voz para señalar carencias que, de ser ciertas, pondrían en riesgo la capacidad de respuesta ante emergencias en plena temporada de lluvias. Falta de insumos médicos, unidades con problemas operativos, salarios insuficientes y, lo más grave, la ausencia de una audiencia con el presidente municipal para exponer sus quejas. La denuncia era un golpe directo a la imagen de un gobierno que ha presumido bodycams, patrullas y tecnología de punta, pero que al parecer descuida a la dependencia encargada de salvar vidas.

La respuesta oficial llegó con la velocidad de un comunicado bien redactado. El director de Protección Civil, Ramón Gabriel García Martínez, salió a desmentir: las unidades están en mantenimiento preventivo, no por fallas; los insumos están garantizados y habrá más entregas; la reunión con el alcalde sí se realizó; y el documento difundido fue presuntamente modificado por quien lo publicó. La estrategia es clara: desacreditar la denuncia, minimizar el problema y proyectar normalidad. Pero la normalidad, en Tehuacán, es un lujo que el gobierno no puede darse cuando sus propios trabajadores dicen lo contrario.

La contradicción entre ambas versiones es más que un desacuerdo técnico. Es un síntoma de una administración que ha priorizado la imagen sobre la operación, los anuncios sobre los insumos y la tecnología sobre el mantenimiento básico. Mientras Barroso ha tenido tiempo para presentar bodycams, clausurar lavanderías y retirar cámaras parásitas, su personal de Protección Civil dice que no tiene lo necesario para atender una emergencia. Si la denuncia es cierta, el gobierno municipal ha fallado en su obligación más elemental: proteger a quienes protegen a la ciudadanía. Si la denuncia es falsa, el gobierno ha fallado en comunicar y escuchar a su propio personal.

El comunicado oficial también incluyó el anuncio de una ambulancia nueva que llegará en dos meses. El problema es que los ciudadanos de Tehuacán no pueden esperar dos meses para que una emergencia sea atendida. La temporada de lluvias no espera, los accidentes no esperan, y las carencias que los trabajadores denunciaron no se resuelven con promesas a futuro. La experiencia de este expediente muestra que las promesas de nuevas unidades suelen llegar cuando la presión pública es alta, y que su cumplimiento es tan incierto como la fecha de entrega.

La denuncia del personal de Protección Civil no debe ser vista como un problema aislado. Es parte de un patrón: gobiernos municipales que anuncian grandes inversiones y equipamientos mientras descuidan áreas críticas que no generan fotos ni titulares. Barroso tiene ahora la oportunidad de demostrar que su gobierno no solo sabe anunciar, sino también escuchar. Pero para eso, tendría que dejar de desmentir y empezar a resolver.

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