Puebla concentra el 4.8% de los hospitales particulares y camas censables del país, pero registra la segunda tasa de diabetes mellitus más alta de México: 112.8 por cada 100 mil habitantes. En 2025 sumó 41,590 defunciones, con enfermedades del corazón y diabetes como primeras causas, según el INEGI.

PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — La entidad poblana muestra una paradoja en el mapa de la salud mexicana: posee una red de hospitales privados que la colocan entre las siete con mayor infraestructura del país, pero su población enfrenta una de las tasas de mortalidad por diabetes más elevadas de la nación. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) para 2025 revelan que, mientras el sector privado ofrece 1,016 camas censables y 57 establecimientos —concentrados en la capital y San Martín Texmelucan—, las defunciones por diabetes mellitus alcanzaron 7,081 casos, solo superadas por las enfermedades del corazón, con 9,835 decesos.

La tasa estandarizada de muerte por diabetes en Puebla fue de 112.8 por cada 100 mil habitantes, la segunda más alta del país, solo detrás de Tabasco (118.8). Este indicador contrasta con el de entidades como Nuevo León, que registró 38.7, y evidencia una carga crónica que no se mitiga con la disponibilidad de consultorios y quirófanos privados. En el ámbito nacional, la diabetes ocupó el segundo lugar entre las causas de defunción, con 106,874 muertes, y en Puebla repite esa posición, aunque con una incidencia desproporcionada en relación con su tamaño poblacional.

La infraestructura privada poblana, según el reporte de Estadísticas de Salud en Establecimientos Particulares (ESEP) 2025, incluye 47 hospitales en la capital con 930 camas, y 10 más en San Martín Texmelucan. El 90.2% de estos centros son de tipo general, y la mayoría se concentra en municipios con alta densidad urbana. Sin embargo, la cobertura territorial es desigual: mientras la capital acumula el 80% de los recursos, municipios como Tehuacán o Atlixco no aparecen en el listado de los que cuentan con al menos diez establecimientos, lo que refuerza la polarización del acceso a la atención médica privada.

El peso de las enfermedades crónicas no se limita a la diabetes. Los tumores malignos causaron 4,403 muertes en Puebla, y las enfermedades del hígado, 3,015, ubicándose como la cuarta causa. En el total nacional, las enfermedades del corazón sumaron 177,673 defunciones, y en Puebla representaron el 23.6% de todos los fallecimientos registrados en el año. La tasa bruta de defunciones en la entidad fue de 584 por cada 100 mil habitantes, similar a la media nacional, pero con un perfil de enfermedades metabólicas y cardiovasculares que supera el promedio en varias regiones del centro del país.

El contraste entre la oferta de servicios privados y los indicadores de mortalidad señala que la disponibilidad de camas y especialistas no se traduce automáticamente en mejores resultados de salud poblacional. Factores como la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso universal siguen siendo asignaturas pendientes. Mientras la red privada crece en las zonas metropolitanas, las muertes por diabetes y enfermedades cardiacas mantienen una tendencia al alza en los últimos cinco años, con un leve descenso en 2025 atribuible a la reducción general de la mortalidad por COVID-19, que ya no figura entre las veinte principales causas. Puebla, como muchas entidades, enfrenta el desafío de equilibrar la inversión en infraestructura con políticas efectivas de salud pública que ataquen las raíces de sus principales flagelos.

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