La actividad industrial de Puebla cayó 0.9% anual en abril de 2026, pese al avance de 22% en la construcción. La manufactura retrocedió 5.8% y la generación de energía, agua y gas disminuyó 5.7%. El repunte mensual de 0.8% no cambia todavía la tendencia.
Mexconomy — La industria poblana logró avanzar ligeramente en abril, pero todavía no puede hablarse de una recuperación. El INEGI reportó que la actividad industrial del estado aumentó 0.8% respecto de marzo, después del fuerte retroceso de 5.4% registrado ese mes. Sin embargo, cuando se compara abril de 2026 con abril de 2025, el resultado es negativo: la actividad industrial cayó 0.9%. La diferencia entre ambos datos es importante. El primer indicador muestra lo ocurrido de un mes a otro; el segundo permite saber cómo se encuentra la industria respecto del mismo periodo del año anterior.
El indicador industrial se ubicó en 97.567 puntos, tomando 2018 como año base con un valor de 100. Esto no significa que la producción actual sea exactamente 2.4% menor que la de 2018, pero sí permite observar su evolución en el tiempo. La serie muestra además una trayectoria inestable. Después de cerrar diciembre de 2025 en 95.679 puntos, Puebla tuvo un fuerte avance en enero, cuando llegó a 101.702, y alcanzó 102.361 en febrero. En marzo cayó hasta 96.835 y en abril apenas recuperó parte de ese terreno, hasta 97.567. El rebote de abril, por tanto, todavía no recupera la pérdida registrada en marzo.
La explicación está en el comportamiento desigual de los sectores. La construcción creció 22.0% anual y aportó 0.79 puntos porcentuales al resultado industrial. Sin ese desempeño, la caída de la industria poblana habría sido considerablemente mayor. Pero los otros componentes importantes tuvieron resultados negativos. Las industrias manufactureras disminuyeron 5.8% y restaron 0.26 puntos al indicador; la generación, transmisión y distribución de energía, junto con el suministro de agua y gas, cayó 5.7% y descontó 0.18 puntos. La minería retrocedió 4.5%, aunque su impacto fue menor, con una contribución negativa de 0.02 puntos.
El dato más relevante para Puebla es la debilidad de las manufacturas. El estado tiene una estructura industrial estrechamente vinculada a la producción automotriz y a las cadenas de proveedores que dependen de ella. Por eso, una contracción manufacturera tiene efectos potenciales que van más allá de las fábricas: puede afectar pedidos a proveedores, transporte, logística y otros servicios relacionados con la actividad industrial. El problema no es que toda la industria esté cayendo al mismo ritmo; precisamente lo preocupante es que uno de sus componentes centrales pierde fuerza mientras otro, la construcción, sostiene temporalmente el resultado.
La fotografía de abril deja así una economía industrial con dos velocidades. Por un lado, la construcción registra un crecimiento extraordinario que funciona como amortiguador. Por otro, la manufactura, la energía y la minería presentan retrocesos. El avance mensual de 0.8% es una señal positiva después del desplome de marzo, pero todavía es insuficiente para afirmar que comenzó una recuperación sostenida. Puebla necesita que el repunte de la construcción se mantenga y, sobre todo, que la manufactura vuelva a crecer. Mientras eso no ocurra, la industria estatal seguirá dependiendo de un solo sector para compensar la debilidad de los demás, una situación que revela la vulnerabilidad de su estructura productiva.


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