La pobreza laboral en Puebla cayó a 36.2% en el primer trimestre de 2026, su nivel más bajo registrado. Pero la informalidad alcanza 70.9%, las condiciones críticas de ocupación 46.1% y el ingreso laboral per cápita sigue 22.5% debajo del promedio nacional.

MexconomyPuebla alcanzó en el primer trimestre de 2026 su menor nivel de pobreza laboral registrado, pero el indicador convive con un mercado de trabajo marcado por la informalidad y las condiciones laborales adversas. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran una reducción importante de la población cuyo ingreso laboral no alcanza para adquirir la canasta alimentaria, aunque otros indicadores revelan que la mejora no equivale necesariamente a empleos de mayor calidad.

La pobreza laboral se ubicó en 36.2%, una disminución de 4.8 puntos porcentuales frente al 41.0% registrado un año antes. El ingreso laboral real per cápita aumentó 6.4% anual, hasta 2,830 pesos mensuales a precios de 2020, mientras la masa salarial creció 9.8%, para superar los 17,447 millones de pesos. El resultado ofrece un indicador favorable para la administración de Alejandro Armenta, pero debe contrastarse con las condiciones en que se genera el empleo.

La informalidad laboral alcanzó 70.9% en Puebla durante el primer trimestre, muy por encima del promedio nacional de 56.2%. El número de trabajadores informales aumentó en aproximadamente 58 mil personas durante el último año, hasta alcanzar 2.2 millones. La dimensión del fenómeno implica que una parte mayoritaria de los ocupados permanece fuera de esquemas formales de seguridad social y prestaciones laborales.

El contraste también aparece en la tasa de condiciones críticas de ocupación, que llegó a 46.1% en el segundo trimestre de 2026, frente a 43.7% un año antes. El indicador aumentó 2.4 puntos porcentuales. A ello se suma una subocupación de 6.4% y que 57.3% de los trabajadores percibe hasta un salario mínimo, mientras 82% obtiene menos de dos salarios mínimos.

El ingreso laboral per cápita poblano, de 2,830 pesos, permanece 22.5% por debajo del promedio nacional de 3,653 pesos. Así, la reducción de la pobreza laboral refleja una mejora en el ingreso disponible de los hogares, pero no elimina las deficiencias del mercado laboral. La persistencia de la informalidad y de las condiciones críticas limita la posibilidad de convertir ese avance en una mejora sostenida del bienestar.

El balance para Puebla es, por tanto, contradictorio: menos pobreza laboral, pero una elevada proporción de trabajadores en empleos informales, jornadas o ingresos desfavorables. Los datos oficiales muestran una mejora en el indicador de ingreso, mientras mantienen abierta la discusión sobre la calidad y estabilidad del empleo que sostiene esa reducción.

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