El gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, realizó un relevo en la subsecretaría de Gobierno que, según análisis políticos, tiene un propósito electoral: la salida de José Pablo Mora Gómez para dar paso a Martín Juárez Durán busca que el primero opere programas federales a favor del proyecto de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente. El movimiento ocurre en medio de la polémica por el reloj de lujo y los libros de AMLO entregados como trofeos.
VILLAHERMOSA, TABASCO. — En Tabasco, las jugadas políticas rumbo a 2027 han transcurrido en paralelo a las controversias mediáticas que han acaparado la atención nacional. Mientras la opinión pública se centraba en el costoso reloj del gobernador Javier May Rodríguez o en la entrega de libros del expresidente Andrés Manuel López Obrador como trofeos para niños ganadores de un torneo de futbol, en el ámbito de la administración estatal se concretó un relevo que, según fuentes políticas, responde a una estrategia electoral de largo aliento.
La salida de José Pablo Mora Gómez de la subsecretaría de Gobierno y su sustitución por Martín Juárez Durán no es un movimiento menor en el organigrama tabasqueño. Mora Gómez, considerado el verdadero hombre fuerte del gobierno de Javier May, deja su cargo para asumir una tarea que lo llevará a operar los programas federales en la entidad. El propósito, de acuerdo con análisis políticos, es utilizar los recursos y la estructura de los programas sociales para favorecer el proyecto de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del ex presidente, en el proceso electoral de 2027. En el Grupo Tabasco, como se conoce al círculo cercano del poder estatal, no hay pasos sin huarache, y el movimiento de Mora Gómez tiene una lectura inequívoca: la operación territorial del gobierno federal en la entidad se intensificará con miras a las próximas elecciones.
El gobierno de Javier May ha estado bajo escrutinio por episodios que han alimentado la crítica opositora. El costo del reloj que ha portado el mandatario y la entrega de libros de López Obrador como trofeos a menores de edad han sido utilizados por sus adversarios para cuestionar el estilo de gobierno y la cercanía con el ex presidente. Sin embargo, el relevo en la subsecretaría de Gobierno apunta que la estrategia política real no se juega en el escenario de las redes sociales, sino en la estructura administrativa que opera los programas federales en los municipios tabasqueños.
Mora Gómez fue pieza clave en la consolidación del proyecto de May Rodríguez y su salida de la subsecretaría no implica una pérdida de influencia, sino un cambio de frente de batalla. Al asumir la operación de los programas federales, el ex funcionario tendrá la capacidad de incidir directamente en la distribución de recursos que, según los señalamientos, podrían ser utilizados con fines electorales. Martín Juárez Durán, su sucesor, queda como el nuevo rostro de la subsecretaría, aunque el poder real se traslada al territorio donde los programas sociales han demostrado su eficacia como mecanismo de movilización y fidelización de votantes.
El movimiento en Tabasco se suma a una tendencia nacional donde los gobiernos estatales y federales comienzan a reconfigurar sus equipos y estrategias con la vista puesta en 2027. La entidad, cuna del movimiento de la Cuarta Transformación, se perfila como un bastión clave para el proyecto político de López Beltrán, y la operación de los programas federales será la herramienta principal para asegurar el control político en un estado donde el oficialismo ha mantenido una hegemonía que ahora busca consolidar a través de la estructura gubernamental. La salida de Mora Gómez de la subsecretaría de Gobierno, lejos de ser un movimiento burocrático, es la confirmación de que la maquinaria electoral ya está en marcha en Tabasco.


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