Las remesas a Puebla alcanzaron 910.9 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, mientras la inflación anual cayó a 2.18% en julio, la más baja desde 2019. Sin embargo, el ingreso per cápita es 22.5% inferior a la media nacional, la informalidad alcanza 70.9% y el empleo formal se contrae. El alivio inflacionario no compensa la crisis estructural.
Mexconomy — Los poblanos recibieron una noticia alentadora en julio: la inflación anual en la entidad cayó a 2.18% durante la primera quincena del mes, el nivel más bajo desde 2019, según el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI. La variación mensual fue de -0.23%, ubicando a Puebla como la cuarta entidad con la mayor disminución de precios en el país, solo por debajo de Chiapas, Guerrero y Tlaxcala. El jitomate, uno de los productos de la canasta básica, registró una caída de 29.20% en julio, y el chile poblano bajó 15.63%. Paralelamente, las remesas familiares siguen llegando con fuerza: en el segundo trimestre de 2026, Puebla recibió 910.9 millones de dólares, lo que refleja un flujo constante de divisas que sostiene el consumo de miles de hogares. A simple vista, el bolsillo de los poblanos parece estar mejorando.
Pero la foto completa es mucho más compleja. La caída de la inflación en Puebla no es un síntoma de dinamismo económico, sino de demanda contenida. Mientras el país registró una inflación anual de 3.12% en julio, Puebla se mantiene muy por debajo de la media nacional, lo que refleja una menor presión de consumo en la entidad. Este comportamiento se alinea con el diagnóstico del expediente: la economía poblana crece en valor agregado (2.7% en el ITAEE del primer trimestre de 2026), pero con un mercado laboral fracturado. La informalidad laboral alcanza el 70.9% de la ocupación, las condiciones críticas de ocupación subieron a 46.3% y el empleo formal (IMSS) cayó 0.94% en diciembre de 2025. Los precios bajan porque los hogares no tienen poder adquisitivo para presionarlos al alza.
Las remesas, por su parte, son un salvavidas para miles de familias, pero también una válvula de escape que oculta la ausencia de empleos formales y bien remunerados. Los 910.9 millones de dólares del segundo trimestre de 2026 representan un ingreso vital para hogares que, de otro modo, dependerían de empleos informales y mal pagados. Sin embargo, este flujo de divisas no se traduce en inversión productiva ni en generación de empleo formal. La Inversión Extranjera Directa (IED) en Puebla se desplomó 62.8% en 2025 y el gobierno federal excluyó al estado del plan de trenes de pasajeros, dejando a la entidad sin infraestructura logística estratégica. El dinero que llega desde Estados Unidos se destina al consumo inmediato —alimentación, educación, salud— pero no a la creación de riqueza duradera.
El contraste entre el alivio inflacionario y la precariedad estructural es brutal. La inflación anual en Puebla cayó a 2.18%, el nivel más bajo desde 2019, gracias a la caída de precios de alimentos como el jitomate (-13.18% en la primera quincena de julio) y el chile serrano. Pero la pobreza laboral en Puebla sigue siendo del 36.2%, 5.5 puntos por encima de la media nacional, y 1.4 millones de personas padecen carencia alimentaria. El ingreso laboral per cápita en Puebla es de apenas 2,830 pesos mensuales, un 22.5% inferior a la media nacional. La caída de precios no es un logro del gobierno estatal; es el reflejo de una economía que no genera suficiente demanda para sostenerlos.
El gobierno de Alejandro Armenta ha centrado su agenda en #agua, #transporte, #residuos y #obracomunitaria, pero los indicadores de bienestar muestran que estas políticas no están atacando las causas de la crisis. Las remesas crecen, pero la IED se desploma 62.8%. La inflación cae, pero el empleo formal se contrae. El alivio que sienten los hogares poblanos es real en el corto plazo, pero no es sostenible: si las remesas se desaceleran o los precios de los alimentos repuntan, la frágil estabilidad se romperá. La economía poblana necesita un cambio estructural: formalización del empleo, atracción de inversión productiva y combate a la corrupción. Sin eso, la baja inflación y las remesas serán solo un espejismo que oculta la precariedad.
PUEBLA: Remesas e inflación
Fuentes: INEGI. Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), julio 2026; Centro de Información Económica y Social (CIES) con base en Banxico; INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), primer trimestre de 2026; Observatorio Laboral de Puebla, cifras IMSS diciembre 2025; Secretaría de Economía, Inversión Extranjera Directa 2025; INEGI. Pobreza Laboral (PL), primer trimestre de 2026; Coneval, medición de pobreza 2024. Elaboración propia con base en datos oficiales.Información relacionada:
- Puebla: colapsa el empleo formal y la informalidad laboral supera el 70% (26 de mayo de 2026)
- Puebla presume polos industriales mientras la IED se desploma 62.8% (26 de julio de 2026)
- Puebla crece en producción, pero se hunde en la precariedad (30 de julio de 2026)
- El proyecto oficial de Puebla: gestión de síntomas, no cura estructural (26 de julio de 2026)


0 Comentarios