El gobernador Alejandro Armenta presume en la Mixteca una "revolución del campo" con 1,700 millones de pesos, mil 800 tractores y 200 mil hectáreas sembradas. Sin embargo, el INEGI reporta que el sector primario de Puebla perdió 6,966 empleos y su valor agregado cayó -1.7% en el primer trimestre de 2026. La pobreza alimentaria afecta a 1.4 millones de poblanos.

CHILA DE LA SAL, PUEBLA. — En Chila de las Flores, municipio de la Mixteca poblana, el gobernador Alejandro Armenta Mier encabezó una ceremonia oficial para anunciar una "inversión histórica" de mil 700 millones de pesos en el sector agropecuario durante 2026. Ante productores y autoridades locales, el mandatario aseguró que el estado vive una "revolución del campo", con mil 800 equipos especializados —entre tractores y drones— que han permitido cuadruplicar la superficie de temporal sembrada, de 50 mil a 200 mil hectáreas. "Queremos que quien trabaja la tierra gane más por el fruto de su esfuerzo", afirmó. La secretaria de Agricultura, Ana Laura Altamirano, sumó la entrega de fertilizantes para 400 familias y anunció nuevos apoyos para ganaderos y apicultores. Un discurso de transformación que, sin embargo, no se sostiene frente a los indicadores económicos.

El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del INEGI muestra que el sector primario de Puebla se contrajo -1.7% en el primer trimestre de 2026, colocando a la entidad en el lugar 22 a nivel nacional. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela que el campo poblano perdió 6,966 empleos entre 2025 y 2026, siendo el único sector económico que se reduce mientras la industria y los servicios crecen. La inversión de mil 700 millones de pesos, que representa menos del 1% del presupuesto estatal, no ha logrado frenar la pérdida de mano de obra ni revertir la caída del valor agregado. La mecanización, que el gobierno presenta como un éxito, no está generando el impacto prometido: la maquinaria puede estar sustituyendo a los trabajadores, pero no está aumentando la productividad suficiente para compensarlo.

La afirmación más audaz del discurso oficial —que la superficie sembrada pasó de 50 mil a 200 mil hectáreas en un año— no se refleja en los datos disponibles. Si la producción agrícola se hubiera cuadruplicado, el empleo y el valor agregado deberían haber crecido, no caído. La cifra, además, no es verificable con las fuentes públicas. El Coneval, por su parte, reportó que 1.4 millones de poblanos (22.2% de la población) padecen carencia alimentaria, y la pobreza laboral afecta al 36.2%, 5.5 puntos por encima de la media nacional. La soberanía alimentaria que promete el gobernador sigue siendo una aspiración lejana, mientras las familias campesinas dependen de la lluvia y de programas asistenciales que no transforman la estructura productiva.

El discurso de la agroindustrialización —café, limón, pitaya, mezcal— también se enfrenta a una realidad adversa. Las exportaciones agropecuarias de Puebla cayeron 14.76% entre enero y septiembre de 2025, según el INEGI. La comercialización de café y mezcal, que el gobierno promueve en puntos de venta como Hacienda Santo Cristo en Atlixco, es un esfuerzo marginal que no genera escala ni llega a la mayoría de los productores. A nivel nacional, la crisis del agave tequilero —con un desplome de 92% en el precio y 5,900 agricultores afectados— es un espejo de lo que podría ocurrir con el mezcal poblano si no se regula la siembra y se aseguran mercados estables. La estrategia estatal, por ahora, es más un ejercicio de propaganda que una política de desarrollo rural integral.

La entrega de fertilizantes para 400 familias en la Mixteca es una ayuda concreta, pero su escala es insignificante frente a los 509,322 ocupados en el sector primario. Menos del 0.1% de los agricultores se benefician de esta acción, que no aborda los problemas estructurales: acceso al crédito, precios justos, infraestructura de riego, almacenamiento y caminos, y asistencia técnica continua. La "revolución del campo" que el gobernador Armenta pregona no se refleja en los números; es un eslogan que oculta la precariedad de una economía rural que se desangra. La pregunta que queda es si el gobierno estatal está dispuesto a pasar de las palabras a los hechos, o si seguirá usando el campo como escenario de su narrativa mientras las familias campesinas esperan, sin resultados, una transformación que no llega.

La realidad del campo poblano

Fuentes: INEGI. Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), primer trimestre de 2026; INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), primer trimestre de 2025 y 2026; Coneval, medición de pobreza 2024; comunicado oficial del Gobierno de Puebla, gira en Chila de las Flores, 2026. Elaboración propia con base en datos oficiales.
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