La Secretaría de Gobernación de Puebla convocó a una reunión para el próximo miércoles con los integrantes del Cabildo de Acatlán de Osorio, luego de que regidores y ciudadanos intensificaran las protestas para exigir la revocación de mandato de la alcaldesa Guadalupe Bárcenas. Los ediles han buscado el diálogo con el Gobierno Federal para agilizar el proceso y transparentar los recursos del municipio. La convocatoria de Segob llega después de que los manifestantes bloquearan la carretera principal para impedir el paso de la presidenta Claudia Sheinbaum hacia Oaxaca. El gobierno estatal, que durante meses ignoró el conflicto, ahora reacciona cuando la protesta ya alcanzó el nivel federal.
ACATLÁN DE OSORIO, PUEBLA. — El municipio de Acatlán sigue siendo el termómetro de una crisis que el gobierno estatal no ha sabido resolver. Los regidores, que durante semanas han denunciado amenazas y bloqueos institucionales, ahora han decidido llevar su demanda al Gobierno Federal. Buscan que se agilice la revocación de mandato de la alcaldesa Guadalupe Bárcenas y que se transparenten los recursos económicos del municipio. La Secretaría de Gobernación de Puebla, que hasta ahora había permanecido en un cuidadoso silencio, reaccionó con una nueva convocatoria a reunión para el próximo miércoles. La pregunta que los ciudadanos se hacen es si esta convocatoria es un verdadero intento de solución o un nuevo capítulo de simulación institucional.
La reunión del miércoles es, en sí misma, un reconocimiento de que el conflicto ha escalado más allá de lo que el gobierno estatal puede contener. No fue la presión del plantón de un mes, ni las denuncias de los regidores, ni las amenazas que han recibido los ediles lo que movió a Segob a convocar. Fue el intento de bloqueo de la carretera principal para impedir el paso de la presidenta Claudia Sheinbaum. Cuando la protesta toca al poder federal, el gobierno estatal se mueve. La lección es clara: en Puebla, las autoridades solo actúan cuando la presión es insostenible.
Los regidores han sido claros en su demanda: no solo piden la salida de Bárcenas, sino que los recursos del municipio sean auditados y transparentados. La alcaldesa, blindada por el gobierno estatal desde el inicio de la crisis, ha respondido con transmisiones en vivo y declaraciones de "gobernabilidad". Pero la gobernabilidad, en Acatlán, es un espejismo. El ayuntamiento está paralizado, el Cabildo está fracturado y la ciudadanía ha tomado las calles porque las instituciones no responden. La reunión del miércoles será la prueba de fuego para determinar si el gobierno estatal está dispuesto a resolver el conflicto o si solo busca ganar tiempo.
La convocatoria de Segob llega después de una jornada de manifestaciones intensas. Los ciudadanos, que han mantenido un plantón durante más de un mes, bloquearon la carretera principal para impedir el paso de la presidenta Sheinbaum hacia su evento en Huajuapan de León, Oaxaca. La acción fue un mensaje claro: el gobierno federal no puede ignorar lo que ocurre en Acatlán. Y ahora, la Segob estatal intenta tomar el control de la narrativa, pero el daño ya está hecho. en Acatlán la confianza en las instituciones está quebrada.
Los regidores, que han sido señalados y amenazados por la alcaldesa, han buscado el diálogo con el Gobierno Federal como última instancia. Saben que el gobierno estatal ha sido parcial, que la Fiscalía les abrió carpetas en represalia y que la Auditoría Superior arrastra su investigación sin concluir. Su apuesta es que la federación, con su peso político, pueda destrabar el conflicto y poner fin a una crisis que ya ha durado demasiado. Pero la federación aún no ha respondido de manera clara.
Acatlán de Osorio sigue siendo el espejo de una democracia que se desgasta en los márgenes. Los ciudadanos no confían en el gobierno estatal, los regidores están amenazados, la alcaldesa se aferra al cargo y la Segob convoca reuniones cuando la protesta ya es incontrolable. El miércoles será un día clave. Si la reunión produce acuerdos concretos y avances reales, el conflicto podría empezar a resolverse. Si solo es un paréntesis en la inacción, los ciudadanos de Acatlán sabrán que el gobierno estatal no es el aliado, sino el problema.


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