La presidenta Claudia Sheinbaum acusó a sectores del Gobierno de Estados Unidos de utilizar políticamente las visas para atacar a la Cuarta Transformación. Negó vínculos delictivos de Andrés Manuel López Beltrán y exigió pruebas si existe alguna acusación.

CDMX — La relación entre México y Estados Unidos volvió a quedar bajo tensión política después de que la presidenta Claudia Sheinbaum acusara a sectores del Gobierno estadounidense de utilizar el manejo de visas como instrumento de presión contra el proyecto político que encabeza. La mandataria rechazó que la controversia represente una ruptura bilateral, pero sostuvo que México responderá públicamente cuando considere que existen acciones de injerencia.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum vinculó la revocación de visas con lo que calificó como un ataque político contra la Cuarta Transformación. “Este manejo de las visas desde nuestro punto de vista tiene que ver con esto”, afirmó. La presidenta sostuvo que la decisión corresponde exclusivamente a Washington, pero cuestionó que pueda utilizarse para sugerir responsabilidades penales sin presentar información que las sustente.

El señalamiento cobró relevancia por las versiones que relacionaron la revocación de la visa de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con investigaciones sobre contrabando de combustibles. Sheinbaum negó que el hijo del exmandatario haya estado bajo investigación por ese delito y exigió evidencias. “¿Hay algún delito? Que se muestre el delito (…) tiene que haber pruebas, siempre tiene que haber pruebas. Porque si no es un asunto de injerencia”, sostuvo.

La presidenta también respondió a las exigencias de sectores de la oposición, particularmente del Partido Acción Nacional, para investigar los presuntos vínculos de López Beltrán con redes de “huachicol fiscal”. Aseguró que, si existe un delito que perseguir, existen mecanismos institucionales para que Estados Unidos proporcione información a México. Al mismo tiempo, afirmó que solicitó a la Fiscalía General de la República información sobre investigaciones y detenciones relacionadas con el contrabando de combustibles.

Sheinbaum amplió su crítica al contexto electoral estadounidense y afirmó que históricamente sectores de ese país buscan convertir a México en un asunto de sus campañas. “En México deciden los mexicanos, nadie más”, sostuvo. Añadió que su gobierno mantiene una política de “coordinación sin subordinación” y que desea conservar la mejor relación posible con Washington, sin renunciar a expresar sus diferencias.

La controversia combina así la disputa política interna con la relación bilateral y el combate al contrabando de combustibles. Mientras el Gobierno mexicano atribuye un componente político al manejo estadounidense de visas, también sostiene que las acusaciones delictivas deben sustentarse en pruebas y mediante los canales institucionales correspondientes.

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