La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una iniciativa para prohibir que personas con doble nacionalidad aspiren a la Presidencia, gubernaturas y otros cargos públicos. El coordinador de Morena en Diputados, Ricardo Monreal, pidió analizarla “con mucha seriedad”, mientras la oposición señala que la medida busca blindar al oficialismo y afecta a millones de mexicanos nacidos en Estados Unidos.
CDMX — La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este jueves su intención de enviar al Congreso una iniciativa de reforma constitucional para prohibir que personas con doble nacionalidad puedan aspirar a cargos públicos de alto nivel, incluyendo la Presidencia de la República, gubernaturas y, probablemente, diputaciones y senadurías. La propuesta, que aún no ha llegado formalmente a la Cámara de Diputados, ha generado un intenso debate sobre sus alcances, su constitucionalidad y su posible impacto en millones de mexicanos que poseen otra nacionalidad por nacimiento o por residencia.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, fue el encargado de abrir el debate al reconocer que la iniciativa deberá analizarse “con mucha seriedad y cuidado”. En conferencia de prensa, el legislador dijo que la doble nacionalidad y la lealtad constitucional son temas “muy importantes” cuando se trata de ejercer las responsabilidades del Estado mexicano, y planteó una pregunta que, según él, es legítima: “Si quienes aspiran a representar al Estado mexicano en su más alta responsabilidad deben tener una sola nacionalidad”. Monreal subrayó que el debate debe darse “con respeto” y sin prejuzgar, porque “en zonas fronterizas, casi todos los gobernadores o sus gabinetes tienen doble nacionalidad”.
El anuncio ha sido interpretado como una respuesta directa al exgobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, quien ha manifestado su aspiración a la Presidencia en 2030 y es objeto de una orden de aprehensión por presuntos vínculos con el crimen organizado y lavado de dinero. El vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, calificó la aspiración de Cabeza de Vaca como “una ridiculez” y lo acusó de ser un “prófugo de la justicia” que busca “protección y fuero” a través de su candidatura. Gutiérrez Luna recordó que el exgobernador tiene órdenes de aprehensión confirmadas por la Suprema Corte, ficha roja de la Interpol y una solicitud de extradición pendiente.
La iniciativa ha generado preocupación entre los defensores de los derechos de los migrantes y entre los sectores académicos. Desde 1997, la Constitución mexicana permite la doble nacionalidad, y su restricción podría afectar a millones de mexicanos nacidos en Estados Unidos —por el principio de “birthright citizenship”— que hoy son elegibles para cargos públicos. Monreal reconoció que el tema es delicado: “Tengo hermanas que viven en Estados Unidos y sobrinos que nacieron allá. En las zonas fronterizas, muchas mujeres iban a hospitales en EE.UU. a aliviarse, por eso muchos jóvenes tienen doble nacionalidad”. El legislador advirtió que la reforma podría tocar los artículos 30, 31, 32 y posiblemente el 82, el 116 y el 122 de la Constitución, que regulan la nacionalidad y los requisitos para ocupar cargos públicos.
La oposición ha calificado la iniciativa como un acto de “seguidismo” de las políticas migratorias de Donald Trump y una cortina de humo para desviar la atención de los problemas de seguridad y economía. El PAN ha señalado que la medida es inconstitucional y discriminatoria, y que afecta a miles de ciudadanos que han contribuido al desarrollo del país. Monreal, sin embargo, insistió en que no se debe “adelantar el debate” y que la discusión debe darse “una vez que la iniciativa llegue formalmente”. La presidenta Sheinbaum, por su parte, ha defendido la propuesta como un acto de “nacionalismo” y “lealtad”, pero el debate apenas comienza.
El caso de Cabeza de Vaca ha sido el detonante público, pero la iniciativa tiene implicaciones más amplias. En un país donde la migración y el retorno son fenómenos masivos, prohibir la doble nacionalidad para cargos públicos podría cerrar la puerta a una generación de mexicanos con experiencia binacional que podrían aportar a la gobernanza. La discusión en el Congreso promete ser intensa y, según Monreal, “no es fácil”. Mientras tanto, la propuesta se suma a una agenda legislativa ya recargada, en un año electoral que definirá el rumbo del país. El debate sobre la doble nacionalidad, como el de la soberanía, apenas comienza.


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