Desde Puebla, Claudia Sheinbaum propuso sustituir el nombre de “Paso de Cortés” por “Paso de los Pueblos Indígenas”, en un gesto de reivindicación histórica que coloca la memoria de los pueblos originarios en el centro del discurso político.

PUEBLA. — Desde Puebla, Claudia Sheinbaum convirtió una jornada ambiental en un acto de reivindicación histórica al proponer cambiar el nombre de uno de los sitios asociados con la Conquista.

Al pie del Popocatépetl, durante el arranque de la Jornada Nacional de Reforestación, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo planteó sustituir el nombre de “Paso de Cortés” por “Paso de los Pueblos Indígenas”. El gesto rebasa la agenda ambiental: introduce una nueva lectura política de un espacio cargado de significado histórico.

Sheinbaum recordó que por ese territorio pasó Hernán Cortés rumbo a Tenochtitlán después de la matanza de Cholula, pero subrayó que los pueblos originarios transitaban por esa región mucho antes de la llegada de los españoles. En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, propuso recuperar esa memoria mediante el nombre del territorio.

La propuesta forma parte de una narrativa que el gobierno federal ha impulsado alrededor de la reivindicación de los pueblos indígenas y de una reinterpretación del pasado colonial. El cambio nominal de un sitio no modifica su geografía, pero sí el relato desde el cual el Estado mexicano decide representarlo.

El simbolismo adquiere mayor fuerza porque la propuesta surgió en Puebla, territorio donde la Conquista también está asociada con la matanza de Cholula. Desde las faldas del Izta-Popo, Sheinbaum colocó nuevamente la memoria indígena en el centro de un acto público y vinculó esa reivindicación con la protección de los territorios que, sostuvo, han conservado históricamente los pueblos originarios.

La jornada ambiental quedó así acompañada por una operación simbólica de mayor alcance. Mientras el gobierno convocó a plantar millones de árboles en todo México, la presidenta propuso también replantar la memoria histórica: sustituir el nombre de un conquistador por una denominación que coloque a los pueblos indígenas como protagonistas del territorio.

El episodio es consistente con una forma de comunicación política que coloca al “pueblo” como sujeto central del proyecto de gobierno. En esta ocasión, ese concepto adquirió una dimensión histórica: no sólo se trata de atender necesidades actuales, sino de disputar la manera en que se nombran y recuerdan los espacios públicos.

Por ahora, se trata de una propuesta presidencial y no de un cambio consumado en la nomenclatura oficial. Sin embargo, el mensaje político ya fue emitido desde Puebla: la transformación también pretende modificar los símbolos con los que México recuerda su pasado. Y el Paso de Cortés se convirtió, al menos discursivamente, en el Paso de los Pueblos Indígenas.

claudia-sheinbaum, paso-de-cortes, paso-de-los-pueblos-indigenas, pueblos-indigenas, puebla, cholula, conquista, memoria-historica, popocatepetl, iztaccihuatl, reforestacion, politica-simbolica