El gobernador Alejandro Armenta llamó a los partidos a revisar perfiles de aspirantes y advirtió que el gobierno estatal dará a conocer cualquier situación de riesgo, en un mensaje que funciona como veto público sobre las candidaturas para 2027.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — Alejandro Armenta ha decidido que no será un espectador pasivo de la elección de 2027. El gobernador de Puebla emitió un comunicado que, bajo la apariencia de un exhorto ciudadano, es en realidad una declaración de control: los partidos políticos deben revisar con rigor los perfiles de sus aspirantes, y si no lo hacen, el gobierno estatal se encargará de señalar públicamente a quien considere un riesgo. La advertencia es tan clara como la frase que la sintetiza: "La omisión es complicidad. La omisión es encubrimiento". Armenta no está pidiendo, está exigiendo. Y la exigencia tiene un destinatario múltiple: la oposición, Morena, los aspirantes y la ciudadanía. Todos han sido puestos sobre aviso.
El mensaje del gobernador se sostiene sobre dos pilares: la seguridad y la corrupción. Armenta mencionó que en años recientes ha sido necesaria la instalación de cinco consejos municipales por presuntas actividades delictivas, y advirtió que no es aceptable que los ayuntamientos se conviertan en áreas donde se desmantelan autos robados o se tolera el narcomenudeo. "No es por ningún motivo aceptable", enfatizó. La mención de los cinco consejos municipales no es casual: es un recordatorio de que el gobierno estatal tiene experiencia en intervenir ayuntamientos y que puede hacerlo de nuevo. La amenaza implícita es que los partidos deben ser cuidadosos, o el Estado tomará cartas en el asunto.
Pero el verdadero poder del comunicado está en la amenaza de hacer público cualquier situación de riesgo. Armenta dijo que el gobierno dará a conocer a la opinión pública y a los dirigentes partidistas cualquier señal de peligro, a fin de que exista corresponsabilidad. En otras palabras, el gobernador se reserva el derecho de señalar públicamente a cualquier aspirante que considere inconveniente, sin necesidad de pruebas judiciales, basándose en la "fama pública" que él mismo mencionó como criterio. El mecanismo es perfecto: el gobierno no prohíbe, pero señala. Y en política, un señalamiento público puede ser más letal que una sentencia judicial.
El destinatario más evidente del mensaje son los partidos de oposición. PAN, PRI y MC, que están en pleno proceso de definición de candidatos, han recibido una advertencia clara: si postulan a alguien con vínculos delictivos o corruptos, serán cómplices. La frase "la omisión es complicidad" es un martillo que golpea sobre las cabezas de los dirigentes partidistas. Mario Riestra (PAN), Delfina Pozos (PRI) y Fedrha Suriano (MC) saben ahora que cualquier decisión que tomen puede ser cuestionada públicamente por el gobernador, y que el costo político de una mala elección puede ser catastrófico. La autocensura se convierte en una estrategia de supervivencia.
Pero Morena tampoco se salva del mensaje. Aunque Armenta es el líder del partido en los hechos, el llamado a revisar perfiles también aplica a sus propias filas. Laura Artemisa García y Gabriela Sánchez, las dos aspirantes morenistas a la capital, saben que el gobernador ya las está observando y que cualquier señal de riesgo podría ser utilizada para descartarlas o para justificar una decisión que ya esté tomada. El comunicado de Armenta es un recordatorio de que él es el dueño del proceso, incluso dentro de su propio partido. La "fama pública", ese concepto tan maleable, es el criterio que él usará para bendecir o maldecir.
El momento del comunicado tampoco es casual. Morena está en pleno proceso de designación de coordinadores distritales y municipales, y la oposición está definiendo sus candidaturas. Armenta ha lanzado su mensaje justo cuando el tablero electoral comienza a tomar forma, y lo ha hecho con la suficiente ambigüedad como para que todos se sientan aludidos. El gobernador no necesita vetar a nadie: con este comunicado, ha creado un mecanismo de control que opera por temor. Los partidos, los aspirantes y los dirigentes saben ahora que cualquier paso en falso puede ser exhibido, y que la exposición pública puede ser más devastadora que una derrota electoral.
Por cierto ¿cómo clasifica Armenta las costosísimas campañas adelantadas de sus dos principales prospectas? ¿Informará, Gaby o Laura Artemisa, cuánto llevan gastado y de dónde ha salido el dinero erogado en su imagen pública con carácter electoral?.
Puebla, a menos de un año de la elección, ha recibido un recordatorio de quién tiene el poder real en el estado. Armenta no promueve a nadie, dice, pero su comunicado deja claro que sí puede desalentar a muchos. La amenaza del "veto público" es un arma de control político que el gobernador ha colocado sobre la mesa, y los partidos deberán decidir si juegan con ella o contra ella. La ciudadanía, mientras tanto, observa el espectáculo y se pregunta si este llamado a la "limpieza" es genuino o es simplemente una nueva forma de control. La respuesta, como en toda buena política, probablemente esté en algún punto intermedio: la limpieza es el pretexto, y el control, el verdadero objetivo.


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