El alcalde Pepe Chedraui supervisó trabajos de bacheo en la calle Titanio, colonia Minerales de Guadalupe, como parte de "Bacheando Puebla". El programa acumula más de 183 mil baches atendidos con 128.6 millones de pesos hasta julio de 2026, pero el bacheo sigue siendo el servicio peor evaluado por la ciudadanía, con casi tres cuartas partes de la población calificándolo como malo o muy malo.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El presidente municipal Pepe Chedraui recorrió la calle Titanio, entre Aluminio y Yodo, en la colonia Minerales de Guadalupe, para verificar el avance de las cuadrillas del programa "Bacheando Puebla". Esto como parte del "compromiso por atender las necesidades de los poblanos y mejorar la seguridad vial". No informa cuántos baches se repararon ese día, cuántos quedan pendientes en la colonia ni cuánto costó la jornada de supervisión.
Las cifras del programa están disponibles en documentos oficiales. Hasta julio de 2026, el Ayuntamiento invirtió 128.6 millones de pesos para reparar 183 mil 802 baches en la ciudad, con 25 cuadrillas desplegadas en las 17 juntas auxiliares. Para 2026 se contempla una inversión de 200 millones de pesos para atender alrededor de 300 mil baches. El primer contrato del año, firmado en febrero, ascendió a 49.5 millones de pesos para bacheo con mezcla asfáltica en caliente. Un segundo contrato, por 89 millones de pesos, se ejecutó entre mayo y agosto.
El problema no es la falta de recursos ni la ausencia de cuadrillas. Es la evaluación ciudadana. Un estudio de opinión del IMPLAN correspondiente a febrero de 2026 revela que el bacheo es uno de los servicios peor evaluados, junto con la seguridad pública y la pavimentación. Cerca de tres cuartas partes de la población encuestada considera que el bacheo es "malo o muy malo". Las mayores demandas están relacionadas con baches, avenidas en mal estado y falta de alumbrado.
La contradicción es evidente: se invierten millones, se despliegan cuadrillas, se supervisan obras y se emiten boletines, pero la percepción ciudadana no mejora. La razón es estructural. El bacheo es una política reactiva: se repara lo que ya se rompió. No previene, no reconstruye la red vial con criterios de largo plazo, no atiende las causas del deterioro. Las zonas con mayor concentración de baches —sur, norponiente y centro— tienen los pavimentos más antiguos. La mitad de los reportes se concentran en San Francisco Totimehuacan, La Resurrección, San Pablo Xochimehuacan y San Jerónimo Caleras. En esas zonas, el bacheo es un paliativo que se repite cada temporada de lluvias.
La supervisión del alcalde en Minerales de Guadalupe es, en el fondo, una coreografía política. El funcionario recorre, verifica, constata y posa. El comunicado se publica. Las cuadrillas siguen trabajando. Y al día siguiente, los baches vuelven a aparecer, o los que no se atendieron siguen ahí, esperando su turno. La ciudad no está minada por falta de supervisión: está minada por falta de una política de pavimentación que entienda que el asfalto no dura para siempre y que reparar no es lo mismo que gobernar.


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