Un día de esparcimiento en el campo deportivo de la junta auxiliar de San Jerónimo Caleras, en Puebla capital, terminó en una batalla campal. Además de golpes, los participantes tiraron motos a la barranca y dañaron varios vehículos. Lo más preocupante fue la presencia de varios niños en el lugar, lo que generó momentos de tensión y preocupación entre las familias.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — El campo deportivo de la junta auxiliar de San Jerónimo Caleras era, hasta este fin de semana, un espacio de convivencia familiar. Este domingo, se convirtió en el escenario de una batalla campal. Un día de esparcimiento derivó en un enfrentamiento que dejó golpes, motos tiradas a la barranca y varios vehículos dañados. Lo que ocurrió no fue un altercado aislado entre dos personas: fue una trifulca colectiva que involucró a múltiples participantes y que, según los reportes, se desarrolló ante la presencia de varios niños.
La presencia de menores en el lugar es el dato más preocupante. Las familias que acuden a un campo deportivo esperan un espacio seguro para sus hijos. Lo que encontraron fue un enfrentamiento violento que generó momentos de tensión y preocupación. El expediente ha documentado episodios similares en otros espacios de convivencia: los apuñalamientos en los bailes sonideros de San Andrés Cholula durante las fiestas patronales, donde la alcaldesa Guadalupe Cuautle se deslindó responsabilidades; la quema de patrullas en Huaquechula, donde la desconfianza en las instituciones derivó en violencia; la batalla campal en San Jerónimo Caleras, que añade un nuevo capítulo a la crisis de seguridad en la capital.
El incidente no ha sido acompañado de información oficial. No se reportaron detenidos, no se precisó el motivo del enfrentamiento y no hubo pronunciamiento del Ayuntamiento de Puebla ni de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. La ausencia de respuesta institucional es un patrón que el expediente ha documentado: la violencia estalla, los ciudadanos la padecen y las autoridades llegan después o simplemente no llegan.
La batalla campal en San Jerónimo Caleras refleja una crisis más amplia: la de la convivencia en los espacios públicos de Puebla capital. Los espacios de convivencia comunitaria siguen siendo territorios sin protección.


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