China y Estados Unidos sostuvieron consultas económicas en Nueva York este domingo, mientras Beijing rechazó las nuevas sanciones de Washington contra Rusia e Irán y advirtió sobre aranceles de hasta 100 por ciento a terceros países.
NUEVA YORK, EE.UU. — Las delegaciones de China y Estados Unidos se reunieron este domingo por la mañana en Nueva York para sostener consultas sobre asuntos económicos y comerciales, mientras Beijing cuestionó la política de sanciones adoptada por Washington contra Rusia e Irán y sus posibles efectos sobre terceros países.
El Ministerio de Comercio de China señaló que Beijing se opone a las sanciones unilaterales que no cuenten con autorización de Naciones Unidas ni fundamento en el derecho internacional, así como a las denominadas sanciones secundarias dirigidas contra otros países. La posición fue difundida tras una pregunta relacionada con la firma estadounidense, el 18 de septiembre, de la Ley Lindsey O. Graham de Sanciones contra Rusia e Irán de 2026.
La legislación estadounidense refuerza las sanciones contra Rusia, amplía las medidas relacionadas con Irán y autoriza aranceles de hasta 100 por ciento contra determinados terceros países que importen petróleo o gas natural rusos. La disposición puede afectar a economías que mantengan operaciones energéticas con Moscú y añade presión a las relaciones comerciales internacionales en torno a las restricciones estadounidenses.
El portavoz del Ministerio de Comercio sostuvo que China mantiene una cooperación económica y comercial normal con países de todo el mundo sobre la base de la igualdad y el beneficio mutuo. “Dicha cooperación no se dirige contra ningún tercero ni está sujeta a la interferencia o coerción de terceros”, afirmó. El funcionario añadió que Beijing seguirá de cerca las medidas posteriores de Washington.
China también señaló que se reserva el derecho de adoptar las acciones necesarias para salvaguardar su soberanía nacional, sus intereses de desarrollo y los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas. La advertencia se produjo mientras las delegaciones de ambos países mantenían consultas en territorio estadounidense, en un escenario de diferencias sobre comercio y sanciones.
El gobierno chino pidió a Estados Unidos trabajar en la misma dirección mediante el diálogo y la consulta para mantener relaciones económicas y comerciales estables. También planteó la necesidad de contribuir al mantenimiento del orden comercial global y de la seguridad y estabilidad de las cadenas industriales y de suministro, objetivos que Beijing vincula con una cooperación internacional sin interferencias de terceros.


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