Una pasajera perdió varios dientes y su hijo se dislocó una pierna luego de que el conductor de la unidad 12 de la Ruta 2A se volara un tope en la colonia Joaquín Colombres. La Secretaría de Movilidad y Transporte informó que el vehículo, con placas vencidas, prestaba el servicio de manera irregular. La dependencia prometió aplicar las medidas correspondientes.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — En la colonia Joaquín Colombres, en Puebla. Una pasajera perdió varios dientes y su hijo sufrió la dislocación de una pierna luego de que el conductor de la unidad 12 de la Ruta 2A se pasara un tope a velocidad inmoderada, provocando que los usuarios salieran proyectados dentro del autobús. El impacto fue tan brutal que las víctimas quedaron tendidas en el pasillo, mientras el chofer continuaba su marcha como si nada hubiera ocurrido.
La Secretaría de Movilidad y Transporte emitió un comunicado oficial en el que confirmó que la unidad involucrada, identificada con el número de concesión 22346 y placas 651847S, circulaba con placas vencidas, por lo que prestaba el servicio de manera irregular. Esta revelación agrava la responsabilidad de la empresa y del propio conductor, pues evidencia que el vehículo operaba fuera del marco normativo, sin las condiciones mínimas de seguridad para transportar pasajeros.
El comunicado, fechado el 24 de septiembre de 2026, señala que la dependencia dará seguimiento puntual conforme a la normatividad vigente para garantizar la seguridad de los usuarios y aplicar las medidas correspondientes. Sin embargo, no se especifica si el conductor fue detenido, si la unidad fue asegurada o si la empresa enfrentará sanciones económicas. La opacidad en los detalles, una constante en este tipo de casos, deja a las víctimas y a la opinión pública con más preguntas que respuestas.
El accidente ocurre en un contexto de creciente deterioro del transporte público en Puebla, donde las unidades operan con placas vencidas, conductores sin certificación y vehículos que no pasan las verificaciones obligatorias. La Secretaría de Movilidad afirma mantener acciones permanentes de supervisión y trabajar en un proceso de reordenamiento y regularización, además de certificar a los conductores. Pero los hechos demuestran que esas acciones no han sido suficientes para evitar que una familia termine en el hospital por subirse al transporte público que, en teoría, no debería estar circulando.
Mientras la dependencia promete un transporte digno, seguro y de calidad, la realidad en las calles de Puebla sigue siendo otra: unidades irregulares, choferes temerarios y pasajeros que ponen en riesgo su integridad cada vez que abordan un camión. La familia afectada en Joaquín Colombres espera justicia, pero sobre todo espera que las autoridades dejen de emitir comunicados y empiecen a garantizar que lo que les ocurrió no vuelva a repetirse.


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